La Orquesta del Titanic

Sabina & Serrat – La orquesta del Titanic (Sony Music, 2012)

Como anunciábamos a finales del pasado año, Sabina y Serrat, satisfechos con su anterior disco y gira conjunta Dos pájaros de un tiro, han vuelto a los estudios para grabar un álbum, esta vez, con canciones inéditas creadas para ser cantadas al alimón por los dos veteranos cantautores. El nuevo trabajo, titulado La Orquesta del Titanic, salió a la luz a principios de febrero y tan solo un mes después han comenzado su gira Dos Pájaros Contraatacan para presentárselo a sus seguidores del otro lado del océano.

Pero, ¿Sabina y Serrat no están viejos ya para estas cosas? Pues bueno, un poco sí. Ya no son los seductores canallas que con dos frases desarmaban muchachitas de mal vivir, ni galanes con acento castizo (andaluz o catalán) capaces de abrirle el corazón a la niña más pija de barrio. Pero siguen dedicándose a la música a través de canciones sosegadas que, si bien no tienen la calidad ni la rebeldía de sus trabajos anteriores, se dejan escuchar con la serenidad de quien se encuentra en el atardecer de su carrera y no necesita más que empujar un poco el barco para seguir navegando tranquilo.

SabinaSerrat

Pues sí que se dan un aire.

El disco comienza bien, con un piano evocador de taberna, copa y puro. El tema que le da nombre retrata precisamente a esa orquesta que no «deja de tocar el fox de los ahogados sin consuelo», con sarcasmo fatídico que se reparten con la complicidad de viejos marineros. Después de los despueses es, bajo mi punto de vista, una canción que quiso pero no pudo ser. Con ritmos y coros andaluces, retrata una historia de infidelidad y desengaño de esas que antaño Sabina describía con palabras certeras, pero que ahora ni corresponde a la música, ni las letras terminan de ser adecuadas. Escuchándola, no puedo evitar pensar que sus musas también envejecieron. Idiotas, palizas y calientabraguetas quiere ser una declaración de principios desvergonzada, pero tampoco terminan de convencer esas letras y melodías más propias de los jóvenes que fueron que de los sexagenarios que son. Conocimos Canción de Navidad, porque ellos mismos la liberaron por Internet antes del lanzamiento del disco, y rezuma Serrat en cada verso. Con palabras ácidas y música tranquila describen las fiestas navideñas con ironía pero menos mala leche de la que se podría esperar de ellos.

Quince o veinte copas sigue con los aires andaluces recogidos en Después de los despueses, y cuenta otra historia de desamor que parece compuesta a la carrera, sin la inspiración de quien vivió algo parecido o al menos conserva la imaginación suficiente como para inventarla de forma creíble. Acuérdate de mí es aburrida, y tampoco tiene la chispa ni el encanto de anteriores composiciones de los dos maestros. Hoy por ti, mañana por mí es un tema sencillo con letra muy Sabina y guiños a otros poetas en sus versos, que recupera la fe en un disco que empezaba a resultar tedioso y repetitivo. Dolent de Mena (Malo por naturaleza), sorprende. Lo primero, porque es la única canción en la que Sabina canta en la lengua materna de su compañero. Pero no sólo el cambio de idioma hace de este tema algo diferente, también el ritmo, la guitarra provocadora y las cuatro palabras que he sido capaz de entender me hacen volver a él en busca de la calidad que empezaba a echar en falta en el resto del álbum.

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Martínez parece un repaso de la propia vida de Joaquín (cuyo primer apellido es precisamente ése). A través de una serie de «muertes», describe los momentos trágicos de su vida, con el desafío y la rebeldía de quien ha visto muy de cerca el filo de la guadaña. Quizás por eso la voz de Serrat queda un poco artificial, pero no le resta mérito al conjunto. Cuenta conmigo es, en mi opinión, la joya del disco. Una declaración de intenciones, de renuncia a los principios por conservar a una persona. Las dos voces conjugan a la perfección y sus gargantas veteranas le dan ese toque de amargura de quienes no necesitan mentir para describir un amor incondicional. Y tras tantos altibajos, canciones tranquilas, andaluzas, aburridas, inspiradas, llega el final del álbum con el blues Maldito Blues. Sabina, más acostumbrado a estas lides, es capaz de salvarlo, pero a Serrat, que borda canciones de amor o descripciones de posguerra, le falta desgarro para cantar el blues con credibilidad y echa a perder un tema que podría haber sido un final decente para un disco en general mediocre.

Y sin embargo, no puedo dejar de ser indulgente con estos dos pájaros que, con más o menos fortuna, siguen adelante con sus carreras y navegan un mar cada vez más inhóspito. Y es que el nombre del disco no podría ser más adecuado para unos músicos que, con valentía y dignidad siguen tocando imperturbables, a pesar del iceberg. Que si el barco se hunde, les pille cantando. Aunque no dudo que, cuando se «inunde de sal el diapasón del violonchelo» y el agua ahogue las últimas notas de sus canciones, Sabina y Serrat volverán a burlar a la muerte y echarán a volar.

La Orquesta del Titanic

Tracklist:

1.La Orquesta del Titanic
2.Después de los despueses
3.Idiotas, palizas y calientabraguetas
4.Canción de Navidad
5.Quince o veinte copas
6.Acuérdate de mí
7.Hoy por ti, mañana por mí
8.Dolent de mena
9.Martínez
10.Cuenta conmigo
11.Maldito Blues

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