The Gift

“Creo que los cinco años de silencio explican la grandiosidad de ‘Explode'”: Entrevista a Nuno Gonçalves, de The Gift

El grupo portugués The Gift se ha hecho un hueco en el panorama musical fuera de Portugal, algo que consiguen muy pocos. Decidieron apostar por el inglés y les salió bien, aunque buena parte de la “culpa” recae en el teclista, fundador y compositor, Nuno Gonçalves. Este domingo actuarán en el Auditorio do Mar, en Vigo, ante un público que tiene la oportunidad de pagar lo que se le antoje para asistir (así de transgresores son). Esta es una de las modernas propuestas que plantea este músico y sus compañeros, Sónia Tavares, John Gonçalves y Miguel Ribeiro, en estos tiempos de crisis.

The Gift

Nuno ya lleva en Vigo un par de días, entre otras cosas, porque tiene una casa por aquí y porque, al parecer, le gusta esta parte de España. No en vano, ya tocaron varias veces en la comunidad.

J. Strummer: No es la primera vez que van a actuar en Galicia. De todas las veces que lo han hecho, ¿con cuál se queda?

Nuno Gonçalves: Curiosamente, con la primera. Tocamos en un bar de aquí, del centro, un domingo también, y significó el punto final a la gira que hicimos en 2001, la del disco Film. Fue la primera que vez que sentí que The Gift podría tener un hueco fuera de Portugal. Era una gira con casi 20 fechas por toda España y terminamos en Vigo con muy poca gente, pero que estaba disfrutando como si fuésemos la mejor banda del mundo. Aquel día también sentí que podía haber un cambio estético en nuestra música. Antes era muy ambiental, espacial, cinematográfica. Ahí pensé que podríamos ser una banda de rock sin guitarras.

JS: Sí, porque se acostumbra a definir su música con The Gift como épica, ¿no?

NG: Sí. Nuestra canciones tienen muchas cuerdas, muchos vientos… Era todo muy grande, y en esa altura sentí que podíamos tener más sangre, más actitud y mucha más presencia escénica.

JS: Entonces, ¿les gusta mucho tocar en Vigo, no?

NG: A mí personalmente me gusta mucho. Está entre las ciudades grandes por las que The Gift siempre pasa. Además, siempre lo pasamos muy bien. Hablo de aquella fecha en específico porque todos la tenemos grabada en nuestra cabeza, pero hubo otras noches muy interesantes, como cuando actuamos en el Vigo Transforma. Por cierto, que es una pena que haya desaparecido, porque tenía muy buenas condiciones. Incluso en otra ocasión tocamos en La Fábrica de Chocolate, y fue especial porque coincidió con el día de mi cumpleaños. Tenemos una relación muy sentimental con Vigo.

JS: Hay una cosa que llama la atención. Para este concierto, además de una “entrada Premium”, permiten a sus fans que paguen lo que quieran por la entrada normal, ¿cómo surgió esta idea?

NG: Con la “entrada Premium” la gente está más cerca del escenario, en una mejor posición. Con la entrada normal no. Aunque lo importante aquí no es estar más o menos cerca. Lo importante es entender que la industria musical está hecha de cambios. Creo que esto no se había visto y es una decisión radical de la banda. Básicamente, no puede haber nadie que le guste The Gift y que se quede sin verlos por el precio. Creo que es una idea muy respetuosa para los fans y también para quien sufre los daños, a veces irreversibles, de esta crisis financiera que sufre tanto Portugal como España.

JS: Es, por lo menos, rompedora…

NG: Creo que es una idea que tiene futuro. Mucha gente piensa que las bandas ganan dinero con los conciertos y esto en The Gift es un poco al revés. Nosotros somos nuestro propio sello y, felizmente, por cada disco nuestro que se compra en el mundo, ganamos un porcentaje. Esto nos da más tranquilidad para poder hacer más ideas radicales de este tipo. Siempre a beneficio del público, distinguiendo a las personas que nos quieren de las demás. Es lo que llevamos haciendo desde el principio de nuestra carrera y aún seguimos con un público muy vasto y que crece cada día. También esperamos, en algún momento, hacer que las personas en paro consigan descuentos para asistir a nuestros conciertos y, de regalo, darles un disco. Creo que la música siempre ha acompañado a las crisis sociales. Hoy por hoy, las actitudes filosóficas se quedan al margen del crecimiento, y creo que hay actuar directamente en las personas. Que paguen lo que puedan, no lo que quieran, para que no se alejen de algo tan importante de nuestras vidas como es la cultura.

The Gift Nuno Gonçalves

JS: En una entrevista comentaba usted que le gusta ver Portugal como algo lleno de color y, de hecho, en conciertos como el del Sonorama lanzaron confeti al público. ¿Les espera algo especial también al público vigués?

NG: Bueno, este concierto es especial, distinto de los demás, porque será un grupo pop haciendo algo que se traduce como una gran paleta de sonidos y de colores. Está dividido en dos partes totalmente distintas. Se llama Mil colores possibles por una razón, en una hora y media vamos a atravesar toda la paleta de sonidos y colores de la banda. La primera es una mezcla de negro y blanco. La palabra que la define es la intimidad, la cercanía. Después, tras un intervalo de 15 minutos, hay un cambio de escenario, de músicos, de instrumentos, de colores, de luces, de todo. Entras en el universo de The Gift para que entiendas todo lo que estos siete músicos pueden hacer. Es la mezcla de nuestros discos Primavera y Explode, totalmente distintos, que no pueden sobrevivir el uno sin el otro. Uno representa la explosión de color, el otro es la parte más negra y banda de la banda.

JS: Precisamente, la portada de Explode estaba llena de color, pero hasta que salió ese disco, pasaron cinco largos años desde el último trabajo. ¿A qué se debió eso?

NG: Pues la verdad, porque trabajamos mucho. Tuvimos una gira de Portugal de dos años de duración por nuestro disco Fácil de Entender, que allí fue muy exitoso. Después, llegó la gira por España de un año. Además, a mí me invitaron a una colaboración en la que pensaba que iba a tardar tres meses. Era un homenaje a la cantante de fado Amália Rodrigues en la que hicimos una recreación de sus fados, construyendo de base un proyecto para ese disco. Entonces, hice un banda que se llama Hoje y sacamos un disco que se llama Amália Hoje (La Folie, 2009), que tuvo un éxito estruendoso. Ese año vendimos más discos en nuestro país que los grupos internacionales. Y claro, tuvimos que hacer una gira. Ahí gastamos cuatro años, y usamos otro para crear Explode. Yo creo que los cinco años de silencio explican un poco la grandiosidad del álbum y el cambio sonoro respecto a los más antiguos.

JS: Pero lo último es Primavera, y se dice que lo grabaron en menos de 15 días. ¿Por qué tanta prisa?

NG: (Ríe) No era prisa, eran ganas de decir lo que faltaba en Explode, que era todo color y que dejaba dos sin retratar: el blanco y el negro. Tenía cosas hechas muy antiguas que no tenían sitio en un disco normal de The Gift, muy relacionadas con la mano izquierda y la mano derecha, de melodía a armonía, en piano. Tras una gira por Estados Unidos, decidí meterme en un teatro y tras dos días de trabajo decidimos empezar a grabar. En ocho días lo grabamos, de una forma muy sencilla e intuitiva, y después, cuatro o cinco días de descanso y volvimos a grabar las voces. Y la acogida, fue genial. Nadie lo estaba esperando, lo lanzamos por el Facebook una noche y tuvimos casi 40.000 personas escuchando nuestras canciones.

JS: Vuestras canciones son en inglés, aunque tienen alguna en portugués y en su último disco hasta tienen una con un título en francés, Les tulipes de mon Jardin (the perfect you), pero en español ya va a ser muy complicado, ¿no?

NG: Y hay otra en alemán (ríe). Y tengo una hija, nacida en Madrid, que es mi gran canción (ríe de nuevo). Puede ser, porque me gusta mucho. De hecho, todo el disco Primavera está inspirado por España y tiene una canción que se llama La Terraza, hecha en una de verdad en la capital de España. Pero cantarla en español es más difícil. Pero bueno, hay varios artistas de aquí que encajan con nuestra música y quizás en el futuro hagamos algo con bandas que nos gustan mucho.

JS: El grupo Siniestro Total tiene un disco que se llama Menos mal que nos queda Portugal. A ustedes Portugal ya se les queda pequeño, ¿no?

NG: Creemos que en la música no puede haber fronteras. Hay una necesidad en la banda desde el principio de querer salir. Portugal es un país de emigrantes, mis padres lo fueron. La gran mayoría de los padres de mi generación se fueron para mejorar y con la música pasa un poco igual. Para nuestra misión y para nuestra sanidad artística es necesario que otro público te escuche. Creo que hoy por hoy no tiene sentido que solo te ciñas a tu país, y más con la tecnología que tenemos al alcance.

JS: La verdad es que somos países vecinos, y aquí en Galicia estamos todavía más cerca, pero aún así, pocos grupos portugueses llegan a nuestras manos. ¿A qué cree que se debe y cuáles nos recomendaría?

NG: La causa principal es que las bandas se quedan en Portugal. Si eres músico, tienes que ser el creador y la industria te lleva por todo el mundo, supuestamente. Pero con la crisis de hoy en día, hoy nadie hace nada por ti. Tú eres músico y si no trabajas más de lo que tienes que hacerlo, no saldrás de tu habitación. Felizmente hoy existen las redes sociales y muchas formas de llegar a más público, pero los músicos tienen que tener esa idea desde un principio. En general, no les gusta salir de la guitarra y nosotros hicimos un poco al revés. Desde el inicio, salíamos a pegar carteles por la noche y al día siguiente las radios venían a pedirnos el disco. Incluso íbamos haciendo auto-stop a las entrevistas. Nunca disociamos la promoción de la creación. Es necesario comunicarte y explicar al mundo qué te diferencia de lo demás. Y en cuanto a grupos, hay una nueva ola de bandas que cantan en portugués que son muy buenas, como JP Simões o Marcia.

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Acerca de Strummer

De pequeño crecí con un hermano mayor adicto a grupos tan diferentes como Public Enemy, Sex Pistols o Pixies. Los años, y el bombardeo de las radio fórmulas y el mainstream, no consiguieron que empeorase mi gusto musical, que ahora se extiende a otras muchas vertientes. Aquí estoy para hablar de ellas y de todo lo que se me pasa por la cabeza.