Rufus T. Firefly

Crítica: Rufus T. Firefly – ø (Lago Naranja Records, 2012)

Tras un paso poco exitoso en inglés, Rufus T. Firefly empezó a destacar con su EP La historia secreta de nuestra obsolescencia programada. El cambio al castellano les sentó muy bien, estableciendo la senda por la que querían que se moviese su música. Tenían las ideas claras, un sonido más directo y aunque empezaban a mostrar grandes cotas de calidad en algunas canciones como Inercia, pocos supimos apreciarlo en su momento. De hecho, no ha sido hasta ahora cuando han empezado a hacerse su hueco dentro del panorama independiente. Con su disco ø (espacio abierto), han salido del cascarón. Más bien lo han destrozado. Un sonido rock potente, psicodélico y distorsionado tiene la culpa.

Rufus T. Firefly

Definitivamente, soy muy suyos

El disco cumplió un año hace poco, sin embargo, nunca es mal momento para descubrir a más personas el sonido de una banda diferente que se aleja de lo que vienen siendo últimamente las bandas alternativas españolas. De primeras te encuentras con un álbum especial, complejo y muy cuidado en todos los aspectos ya que bebe de la exquisita producción de Manuel Cabezalí (Havalina), el cual les ha guiado hasta conseguir el registro con el que realmente se identifica la banda. Aspecto que se evidencia sobre todo en el sonido tan conseguido de las guitarras.

El disco abre con Otras Vidas. De menos a más, te atrapa enseguida y te quedas con ganas de seguir profundizando. En esta parte podemos constatar que se han convertido en maestros de crear atmósferas, de esas que hacen que te pases de parada cuando vas en el autobús. El nivel se mantiene con Test de Voight-Kampff, otra canción experimental que destaca sobre todo en la parte final, con un bucle incesante de melodías. Los matices en la voz de Victor Cabezuelo te hacen volar, por no hablar del bajo, que es simplemente perfecto a lo largo de todo el disco.

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Ahora es cuando llegamos al tema que sin duda marca el devenir del disco, Incendiosuicida. Dejan claro que lo suyo es el rock con una de esas canciones que se lleva una parte de ti, de forma que siempre disfrutarás escuchándola. Tuve la suerte de acudir a un concierto suyo y confesaron que éste sería el tema que escogerían en el programa de David Letterman si algún día les invitase a tocar. Sabia elección.

Lo suyo son las letras oscuras, complicadas, y es ahí donde radica el encanto de este grupo. La calidad no decae ni un solo momento y en el más álgido aparece Ruidos y sueños, una pequeña isla acústica dentro de lo eléctrico del álbum. Todo esto hace recuperar la fe en un mundo mejor. Un mundo donde existen grupos como Rufus T. Firefly y se hacen joyas así en castellano.

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Cuidando las melodías al detalle, se les nota reflexivos a lo largo de todo el disco. Un ejemplo lo encontramos en una de las canciones más lentas, El día de la bicicleta (Olvida todo lo que ves, olvida que existes[…] la vida en la que crees..). Parte de ese sentimiento reflexivo lo podemos encontrar en (escribe aquí el nombre de la persona a la que más quieras), una canción bonita, con mensaje… un poco pastel. En algún momento tenían que fallarnos en algo, ¿no? Realmente funciona bien y le da un toque distinto dentro de la globalidad del álbum. Siempre he mantenido que las mejores canciones son aquellas que te cuesta comprender, a las que cada uno saca su propio significado como en su día pasaba con las de El Niño Gusano. El caso opuesto sería, a pesar tener una grandísima trayectoria, La Habitación Roja.

El disco mezcla canciones de estilo post-punk con otras más cercanas a lo que nos lleva ofreciendo siempre el indie rock británico. Tan pronto buscan nuestra comprensión en temas como El séptimo continente o Asa nisi masa, como que nos sorprenden con una canción potente y rockera como Ya de niños odiaban la música. Esta última establece paralelismos con el sonido de Pablo Honey de Radiohead, jugando con la distorsión de sus afiladas guitarras.

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Tal y como contaron hace unas semanas, se sienten excesivamente ignorados puesto que la crítica los avala pero ningún festival de renombre se ha animado a darles una oportunidad. Si en la música española mandase la lógica, los festivales se pelearían ferozmente por tenerlos en su cartel. Tienen algo diferente y eso es lo más complicado de conseguir en este mundo. Paciencia, sólo tienen que esperar su oportunidad y no tengo absolutamente ninguna duda de que les llegará.

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Rufus T. Firefly

Tracklist:

1. Otras Vidas
2. Test de Voight-Kampff
3. Incendiosuicida
4. Ruidos y sueños
5. El día de la bicicleta
6. (escribe aquí el nombre de la persona que más quieras)
7. El séptimo continente
8. Ya de niños odiaban la música
9. Somos el enemigo
10. Asi nisi masa
11. La gran mentira

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Acerca de Raphael

Soy de los que siguen comprando CDs. Yo lo llamo nostalgia. Mis amigos lo llaman idiotez. Voy saltando de sala en sala buscando algo que suene diferente.

4 comentarios en “Crítica: Rufus T. Firefly – ø (Lago Naranja Records, 2012)

  1. Me parecen cojonudos… y me recuerdan a los Arctic Monkeys de Humbug. Muy recomendables.

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