Mechanical Bull

Crítica: Kings Of Leon – Mechanical Bull (RCA, 2013)

Han sido tres duros años llenos de problemas creativos, de conflictos internos e incluso llegaron a existir fuertes rumores sobre su separación, pero por fin Kings Of Leon han vuelto. Lo hacen con un disco al que no tardaron en definir como una vuelta a los orígenes y cuyo primer single, Supersoaker, elevó las expectativas de más de uno. La sombra del éxito de Only By The Night, que pese a todo era un buen álbum, es larga y es normal que cueste creer que este nuevo trabajo vaya a tener algo de ese rock sureño que a muchos, incluido un servidor, encandiló. Sobre todo después de que su último disco, Come Around Sundown, terminara de confirmar que el sonido de su debut había desaparecido casi al completo. A pesar de todo, si estos chicos de Nashville se las apañaron para sacar discos tan buenos como sus dos primeros, podía darse el día en que volviesen a reaccionar. ¿Habrán conseguido resurgir de sus comerciales cenizas? Vayamos con ello.

Kings Of Leon

Caleb, levanta la cabeza que la ocasión lo merece

Este disco puede verse como una redención. Los tres hermanos Followill y su primo se dejaron atrapar por la fama, por los estadios y todo lo que éxitos como Use Somebody les dio. Las críticas que recibieron por la creciente comercialización a la que poco a poco ha ido yendo su música probablemente les habrá servido de escarmiento y es por eso que tratan de reinventarse otra vez. La primera parte del disco tiene todo lo que les llevaba faltando desde hace años: intensidad. Además justo al contrario de lo que pasaba con su predecesor Come Around Sundown, Mechanical Bull se escucha muy rápido y es fácil de digerir.

Todo empieza con Supersoaker, un muy eficaz single que les ha valido para que todos los focos volviesen a centrarse en ellos. El nivel se mantiene con la canción que le precede, Rock City, con un marcado sonido sureño de ese que ellos mismos consiguieron globalizar. A partir de aquí se empieza a ver que hay motivos reales para volver a creer en ellos. Es más, la euforia se dispara en cuanto llega Don’t Matter, un tema frenético que a más de uno le habrá hecho volver a los tiempos de Youth & Young Manhood. Sin duda, principal candidata para ser el próximo single. No echemos las campanas al vuelo, aún queda mucho disco.

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Como todo en la vida, nada es perfecto y el disco tiene varios momentos de bajón. Básicamente todos los intentos de balada lo son, salvando algún destello en Wait For Me. Vamos, que nada nuevo bajo el sol. Ya se sabe que brillan menos con este tipo de canciones y además con Pyro dentro de su repertorio habitual no tienen necesidad de hacer experimentos tipo U2. En Temple ponen el piloto automático y consiguen una canción normalita que no es la octava maravilla, pero vuelven a carburar las guitarras y eso tranquiliza.

El sonido de Mechanical Bwull no es tan sucio como en antaño ni tan hiperproducido como últimamente nos tenían acostumbrados. Se queda a medio camino y harían bien en mantenerse en él. ¿Dónde estaban esos chicos de los que se decía que eran los Strokes sureños? Pues siguen demostrando que algo queda en Family Tree, con inicio reciclado de Crawl incluido, o en Coming Back Tonight donde sin tantas pretensiones consiguen un buen tema. Pese a todo, los automatismos del pasado siguen vivitos y hay buena muestra de ello en Comeback Story, que no está del todo mal e incluso es agradable, pero carece de la pegada que tienen otras.

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La voz rota de Caleb siempre ha sido una de las principales señas de identidad de la banda. En Tonight le da por ponerse melancólico y él solito salva la canción en un intento desesperado de volver a reconciliarse con el público perdido. La versión deluxe del disco incluye dos canciones más que bien podrían haber entrado en detrimento de otras, sobre todo Last Mile Home. Se deja entrever una necesidad de cambio y todo va sobre ruedas en gran parte del disco, pero llegado el momento se desinfla y se echa en falta un poco más de valor. Da la sensación de que podrían haber echado el resto y no se han atrevido.

De todas maneras, Mechanical Bull tiene grandes momentos, canciones vibrantes y la voz rasgada de Caleb suena con la rabia de quién quiere volver a ser algo en este mundo. Que Kings Of Leon han hecho buenos discos es indiscutible y a fin de cuentas este es uno de ellos, pero nunca han terminado de ser perfectos. Tal vez no suenan exactamente como al principio pero con este trabajo han recuperado bastante terreno perdido. Lo más seguro es que no volverán al nivel que tenían en Aha Shake Heartbreak, pero no podemos obsesionarnos con ello. El rayo de esperanza que da Mechanical Bull es suficientemente grande como para volver a reconciliarse con la familia Followill y nosotros que nos alegramos.

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Mechanical Bull

Tracklist:

1. Supersoaker
2. Rock City
3. Don’t Matter
4. Beautiful War
5. Temple
6. Wait for Me
7. Family Tree
8. Comeback Story
9. Tonight
10. Coming Back Again
11. On the Chin
12. Work On Me (edición deluxe)
13. Last Mile Home (edición deluxe)

Álbum: Spotify
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Acerca de Raphael

Soy de los que siguen comprando CDs. Yo lo llamo nostalgia. Mis amigos lo llaman idiotez. Voy saltando de sala en sala buscando algo que suene diferente.

2 comentarios en “Crítica: Kings Of Leon – Mechanical Bull (RCA, 2013)

  1. Esta crítica es sopechosamente parecida a la de Hipersónica que fue publicada 12 días antes. Así mal…

  2. Me he tomado la molestia de leer la crítica de Hipersónica para compararlas y aunque respeto tu opinión, siento decirte que no es así. En todo caso, que te comparen con Hipersónica es algo positivo, así que…¡Gracias!

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