Archivo de la categoría: Críticas

¿Os interesa leer nuestras reseñas sobre discos? En esta sección analizamos los álbumes que más nos interesan y damos nuestra opinión sobre ellos. Además, vosotros también podéis hacerlo y votar, que eso siempre gusta.

THE GRAVE DOLLS Calypso

Crítica: The Grave Dolls – Calypso (Autoeditado, 2013)

The Grave Dolls son un grupo más (que no menos importante, ni mucho menos) de los más de una treintena que conforman actualmente la escena musical activa de Pontevedra y alrededores que se lleva gestando desde hace unos cinco años aproximadamente y está formada por jóvenes de entre veinte y cuarenta años. Como grupo, se influencian del blues, la psicodelia y el rock and roll clásico, bebiendo tanto de grupos míticos como más actuales: desde gente muy joven y fresca de la nueva onda del revival setentero proveniente en muchos casos de Suecia hasta formaciones insignia o leyendas como Muddy Waters, padre del Chicago blues, al que rindieron tributo tocando su Electric Mud en un festival homenaje celebrado en el Recinto Ferial de Pontevedra en 2012.

Se reunieron en el año 2011 con la idea de divertirse tocando e intentar hacerse un hueco en el mundillo como la mayoría de aficionados a la música con un poco de iniciativa. Hasta ahora lo han conseguido. La formación sufrió algunos cambios e incorporaciones nuevas a lo largo de su evolución (lo cual es bastante normal cuando tocas en un grupo), incluyendo la del percusionista Ernesto Belín, que decidió abandonar en abril de este año.

The Grave Dolls

Foto tomada por Charlie Peartree

Son Luis Otero (voz), Álex Marban (guitarra), Sito (batería), Héctor (bajo) y Gregorio (teclista) y están comenzando a ultimar lo que será la promoción de su primer LP titulado Calypso, el cual saldrá el próximo 27 de septiembre y será presentado en las Ruinas de Santo Domingo de Pontevedra (enfrente de Sala Karma). Nosotros ya hemos podido escucharlo al completo hace unos días gracias a su guitarrista, que nos ha cedido en exclusiva todo el material. Calypso es un trabajo muy corto para el estilo, de casi veintidos minutos, que derrocha energía por todos lados. La voz rasgada y agresiva de Luis unida a los riffs y solos de Álex, la constancia de la batería de Sito y la firmeza por momentos violenta de Héctor al bajo con el apoyo de un magistral teclado que crea una atmósfera indescriptible hacen de esta pieza musical un regalo auditivo para nuestros oídos (ya lo veréis en unos días).

A pesar de que cuando terminas Calypso te quedas con ganas de escuchar más (gran pega le pongo a la duración en este caso), no es algo que te traiga demasiado de cabeza en la primera escucha. A veces lo corto y bueno, dos veces bueno. Cuando le das al play por primera vez te sorprendes de la fuerza que desprenden ya de un momento a otro con The Mountains Of Beyond, donde el teclado abre el telón de este primerísimo corte dándote posteriormente un gran sopapo en la cara a medida que se adhieren el resto de instrumentos ejecutando una melodía casi idéntica y repetitiva hasta culminar con un interludio de tranquilidad seguido de un solo y un final ruidoso que puede recordar vagamente al final de Evil Ways de Graveyard (aún siendo esta similitud casi ínfima).

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Making History es la segunda canción del disco y la más corta. Entra a trapo, sin tonterías de por medio. El estilo del conjunto completo de la composición mantiene una línea fija que en la totalidad de los cinco temas crea una fidelidad musical muy interesante que te invita a disfrutar de algo auténtico y con mucha esencia, aún a pesar de ese cambio de tercio en Howlin’ At The Sea. Ésta última es una semibalada que comienza tranquila y tiene un tono más pesado y oscuro, pero también tiene su propia luz característica que hace que remate con un buen movimiento en el último minuto y medio, en el que se incluye un increíble solo de teclado (¡#$&% teclista, la leche!).

Con dos canciones para terminar el contenido llegamos a Evil Way, más que conocida por poseer un videoclip estrenado el año pasado y por ser una de las más aclamadas en los conciertos. Como curiosidad, decir que la grabación del vídeo corrió a cargo de Producciones Mutantes (Gero Costas y Romina Doce) y fue un premio que obtuvieron por ganar un concurso organizado por el Local de Música de Pontevedra. Evil Way te invita a bailar con tu pareja, con un desconocido o con tu abuela (cuidado con las caderas de los mayores, eso sí) o mismo a mover la cabeza sin más, seas calvo o no. Déjate llevar por el mal camino con este ya clásico del grupo. A veces es menester fluír con la maldad y hacer un poco el gañán sin excederse, que abusar de «los males» a veces nos dan sorpresas no muy agradables.

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Siete minutos y diecisiete segundos es la duración total de Along The Seas Of Mud, con la que se pone el broche final. En ella tenemos características de lo que podría ser un balance interesante de todo el disco y de lo que podrían llegar a hacer en un futuro próximo. De forma comprimida, eso sí. Hay riffs pesados que a veces te llevan vagamente a Black Sabbath (sobre todo al comienzo), un intervalo de tranquilidad dominado por el teclado y la guitarra y respaldado por una voz más amable que en anteriores fragmentos que va creciendo y creciendo hasta desgarrarse y dejar paso a un solo muy emotivo que corona una traca final en la que todos los instrumentos son protagonistas. Se podría hablar también de una semibalada en este caso. No me atrevo a decir que es una balada sin más porque hay demasiados matices y algunas progresiones que me llevan a pensar lo contrario.

Tras ver a The Grave Dolls ya siete veces en directo y escuchar todo su material (o eso creo) me quedo con un buen sabor de boca. Las pegas que le pongo a un disco que me ha gustado y me ha resultado muy fácil de escuchar son básicamente la duración y el número de canciones. Creo que un grupo de estas características y con músicos de edades comprendidas entre los veintitantos y los treinta y pocos, muchos con una experiencia notable a sus espaldas, podrían haber dado más todavía. No estaría mal tampoco disponer de otra guitarra de apoyo para darle más notoriedad y una batería más agresiva y distinta por momentos. Otra pega, aunque parezca una contradicción después de mis alabanzas, es sobre el teclado. El trabajo del teclista es magnífico, pero por momentos se hace pesado escucharlo tanto y de forma tan marcada que puede llegar a impedir el focalizar en los demás músicos.

Mi conclusión es que, teniendo en cuenta que todavía son personas muy jóvenes y que tienen mucho que aprender (esto no es para nada despectivo, no quiero parecer un resabido cuando no lo soy). Con el paso del tiempo pienso que esta banda puede llegar muchísimo más lejos. Tienen actitud, una experiencia que se han labrado, saben tocar bien y congenian. Les falta algo más de evolución para que lleguen a ser un grupo referente en Galicia, ya que aunque tienen claro lo que hacen y lo que les gusta (y lo hacen muy bien), se echa de menos algunos matices en los instrumentos. Os invito a escuchar Calypso sin duda alguna, es un ejemplo de que el empeño, las ganas y el tener un par bien puestos para seguir adelante dan sus frutos. Puede que sea un poco quejica e inexperto criticando algunas cosas, pero siendo sincero pienso, sin entrar en detalles pequeños, que aquí hay futuro y ganas, y más sabiendo que The Grave Dolls son un grupo que prácticamente nacieron ayer ya que no han cumplido ni tres años de vida.

Estad atentos a su página de Facebook y Bandcamp, ya que además de que el grupo está subiendo temas del LP paulatinamente, pronto parece se anunciarán más cosas.

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THE GRAVE DOLLS Calypso

Portada creada por Iria Paz

Tracklist:

01. The Mountains Of Beyond
02. Making History
03. Howlin’ At The Sea
04. Evil Way
05. Along The Seas Of Mud

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Crítica: Arctic Monkeys – AM (Domino, 2013)

Siguiendo su cadencia bianual a la hora de entregar nuevos trabajos ya tenemos en nuestras manos el nuevo trabajo de los (ya no tan) chavales más carismáticos de Sheffield. Los Arctic Monkeys de Alex Turner se han metido de nuevo en el estudio para grabar doce canciones que, como en anteriores ocasiones, dan un bandazo en su sonido lo suficientemente rotundo como para creérnoslo y aceptarlo pero no tan fuerte como para que creamos que los hemos perdido en un delirio estilístico. Sin abandonar el buen hacer y el pop redondo de su Suck It And See de 2011, los monos toman un nuevo derrotero de manos de su fiel productor (desde Favourite Worst Nightmare) James Ford. Grabado entre Los Angeles y California (nada menos que en el Rancho De La Luna de Joshua Tree) y repleto de apariciones estelares y colaboraciones jugosas AM nos trae a un grupo más maduro (por muy cliché que suene), más cool y más consciente de sí mismo.

Arctic Monkeys 2013

«Morritos, morritos, que es lo que les jode.»

Tenemos que remontarnos a 2012 para empezar a dar una idea del sonido del álbum, concretamente a finales del mes de febrero cuando lanzaron el sencillo R U Mine?, una (aunque entonces no lo sabíamos) declaración de intenciones de lo que estaba por venir: bajos y ritmos más contundentes, un sonido más bailable, riffs demoledores y una actitud más chulesca, menos introvertida, menos “indie” y más roquera. No es un tema que tire por tierra lo que los monos estaban haciendo antes, tiene mucho de su sonido característico, saltarín y con garra, pero si da una idea de más trabajo en estudio. Como ya declaró Turner en varias entrevistas “el nuevo disco suena más a trabajo de estudio que a cuatro tipos tocando en una habitación”, y este tema ya sonaba así.

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Más tarde llegó Do I Wanna Know?, la total confirmación del sonido que R U Mine? había empezado a dejar ver: un riff de guitarra afilado e insistente domina el tema mientras el Alex Turner más sexy que hayamos oído nunca nos lleva por una historia de amor torturado (tema que salpica el disco en gran mayoría de sus temas). Sí, es un tema simple, algunos podrían pensar que incluso algo repetitivo, pero juega con lo que tiene (un riff y apenas una variación entre estrofas y estribillo) diferenciando las distintas secciones de la canción con unos cambios de potencia, presencia y volumen que siguen poniendo los pelos de punta con cada escucha. Minimalismo compositivo que en ningún caso queda en minimalismo sonoro gracias a la producción y las horas de estudio que este tema debe llevar encima. Este combo poderoso abre el disco. Todavía queda una canción más que conocimos antes del lanzamiento oficial del disco, la etílica Why’d You Only Call Me When You’re High?, pero a partir de aquí vamos a seguir un orden y a desenvolver despacio los otros nueve temas inéditos que los de Sheffield nos tenían preparados.

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En tercer lugar tenemos One For The Road, un tema en el que asoma la cabeza (o más bien la garganta) una de las primeras estrellas invitadas: Josh Homme de Queens Of The Stone Age, amigo de la banda y otrora productor en parte de uno de sus discos clave, Humbug. La canción abre con el falsete de Homme y una escala de guitarra reverberante que dejan paso al golpe de la batería y el bajo que construyen el resto del tema. Es uno de los temas que más refleja el nuevo sonido conseguido en esta entrega, ese R&B con riffs, ese sonido que ellos mismos definieron como “juguetear con Dr. Dre y G-Funk”. Sin una variedad ni una complejidad notables el tema engancha por su carácter sensual. La voz grave de Turner se mezcla con los coros en falsete y unos breaks y solos de guitarra hipnóticos.

Alex & Josh

ATENCIÓN: el nivel de guay de esta foto no es apto para todos los públicos.

Le sigue Arabella, una de las grandes joyas del disco. Tanto lírica como musicalmente esta canción presenta una conjunción de los Monkeys seductores y guays y los que saben hacer rock, atarse los machos, colgarse las guitarras y sacar un par de riffs demoledores o dos. En las estrofas seguimos en un terreno muy R&B, muy negro, seductor en las letras y en la forma de cantarlas y para cuando llega estamos atrapados en un riff Black Sabath-esco (sí, War Pigs, si) y un cambio de tercio demoledor. Es uno de los temas con mayor diversidad sonora, con más idas y venidas y más variado del disco, en el que más trabajo podemos observar. Minimalista en su esqueleto, el tema construye un puente hacia el final que da paso a un demoledor solo de guitarra de lo más stoner para confirmar el carácter más rock del tema. La siguiente pista es I Want It All, un pequeño cambio de tercio. Un rock lento, más distorsionado y más terco que recuerda inevitablemente a Electricity, la cara B de R U Mine? El falsete y la voz más grave se acompañan durante todo el tema para crear una atmósfera más pesada, más densa. Quizá uno de los puntos flacos del disco, pero un tema disfrutable al fin y al cabo en especial por los momentos en que el falsete se queda solo y le acompaña una guitarra afilada y unos sho-woops de lo más Queens Of The Stone Age. El tito Josh debe estar más que orgulloso.

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El ecuador del disco es para la balada No. 1 Party Anthem. Con un sorprendente piano acompañando el tema aquí nos encontramos con reminiscencias claras de un sonido anterior: las baladas de Suck It And See y los temas que Turner aportó a la película Submarine son un más que claro referente en el pausado ritmo de esta canción que intercambia el piano por los arpegios suaves de guitarra y acaba con una de las mejores interpretaciones vocales de Turner. Una perfecta balada BritPop. Le sigue Mad Sounds, otro tema lento pero más desnudo en este caso. En un estilo muy Velvet Underground unas guitarras sencillas y preciosistas siguen a un tímido teclado que de vez en cuando apoya la armonía del tema, que crece en intensidad cuando llegan los uhlalalas del final pero que no pierde la intimidad ni la delicadeza con la que se presenta. Perfecta para recuperar fuerzas, para que nuestros oídos se relajen un poco antes de lo que se nos viene.

Arctic Monkeys Live

«¡Y ahora una pal camino!»

Fireside comienza con uno de los mejores ritmos de batería de Helders, que ciertamente parecía un poco olvidado en el disco y parecía haber dejado de lado su delirante virtuosidad. Acompaña a una guitarra acústica que acaricia la voz de Turner, de nuevo sexy y pausada. Aporta su grano de arena precisamente a la guitarra Bill Ryder-Jones, ex guitarrista de The Coral. Como enganchado en un bucle algo monótono, como construido en torno a una idea que no acaba de estallar el tema es, quizá, el segundo punto flaco del álbum. Pero no nos da tiempo para aburrirnos cuando entra pisando fuerte de nuevo el sonido R&b del disco en el single Why’d You Only Call Me When You’re High?, una oda a los mensajes mandados a esa persona especial en un momento de debilidad alcoholica en el que sin filtros agarramos el móvil. Una canción divertida, sencilla, corta y directa que se te pega como una lapa a las sienes.

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En el puesto número diez tenemos Snap Out Of It, otro medio tiempo pesado y muy Queens. El piano hace de nuevo aparición para llevar el ritmo durante el tema, los coros en falsete y su conjunción con la voz sexy y más grave de Turner llevan la parte vocal de este tema casi cabaretero y circense, una versión más refinada y menos bestial de ese sonido que ya habían sabido manejar en temas como Pretty Visitors o This House is A Circus y que demuestran manejar a la perfección. Viene de la mano del segundo tema en el que Josh Homme ha echado una mano, Knee Socks. Un mareante riff de guitarra da paso a la explosión del bajo y la batería, que dejan casi solo a Turner con sus estrofas, su sensualidad vocal y su actitud. En el estribillo los falsetes se unen de nuevo a la voz de Turner. Cuando parece que en sus dos primeros minutos el tema ha mostrado todo lo que tenía que ofrecer se hace el silencio para el resto de instrumentos y se quedan solos los coros en falsete, el momento más R&B del disco, más inesperado, lo que más suena a esa “ex girlfriend music” de la que hablaban los monos a la hora de describir el disco. Homme acompaña al fraseo de los coros y cierra el tema con una vuelta al estribillo que queda salpicada de su voz a modo de solo.

Josh Homme

«Ay, mis monetes, qué grandes se me han hecho.»

El disco cierra con otra joya: I Wanna Be Yours. Un poema del legendario John Cooper Clarke sirve de letra para la mejor balada del disco, si no de la carrera de estos chicos. De nuevo con una instrumentación más minimalista (entrando en juego incluso una caja de ritmos, artilugio nunca antes utilizado por el cuarteto) Turner toma las riendas de un tema de amor desesperado, oscuro, casi sucio y pesado. Le acompañan unas deliciosas armonías en falsete y estalla en uno de los mejores estribillos del disco. La atmósfera creada por el tema no hacen en absoluto necesario un cambio más allá del que se produce entre estrofas y estribillo, el tema envuelve y mantiene atento con su letra, su belleza musical y su ejecución. Si de verdad tienen dos dedos de frente este tema debería colarse al final del setlist de sus próximos conciertos.

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Y en escasos cuarenta minutos hemos asistido a uno de los mejores ejercicios de los cuatro de Sheffield: juegos vocales, producción impecable, una nueva atmósfera ejecutada con maestría y un repertorio que llenará estadios. Para no caer en adoraciones extremas diremos que al disco le falta lo que a otros lanzamientos de los Monkeys: oscuridad. Library Pictures, All My Own Stunts… ese sonido a medio camino entre el Stoner Rock y el Post-Punk que habían conseguido en Suck It And See ha desaparecido casi por completo y, qué demonios, se echa algo de menos, pero cuando el resto del disco es capaz de evocar un sonido tan nuevo para ellos y que a la vez les sienta tan bien uno deja de mirar hacia atrás y se concentra en el hecho presente: AM es un discazo de cabo a rabo.

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Arctic Monkeys - AM

Tracklist:

1. «Do I Wanna Know?» 4:32
2. «R U Mine?» 3:20
3. «One for the Road» 3:26
4. «Arabella» 3:27
5. «I Want It All» 3:04
6. «No.1 Party Anthem» 4:03
7. «Mad Sounds» 3:35
8. «Fireside» 3:01
9. «Why’d You Only Call Me When You’re High?» 2:42
10. «Snap Out of It» 3:12
11. «Knee Socks» 4:17
12. «I Wanna Be Yours» 3:04

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Crystal Fighters

Crítica: Crystal Fighters – Cave Rave (Zirkulo, 2013)

Crystal Fighters arrasaron con Star Of Love, su primer disco de estudio y culpable de hacer a miles de personas saltar y bailar. Tenía un poco de todo, combinando momentos de electrónica, como en la famosa I Love London, con otros en los que les daba por hacer música más relajada, véase Plage. La cosa es que les salió un buen disco a pesar de que el estilo de éste cambiase demasiado de canción en canción. A lo que me refiero es que de repente pasaban de un folk tierno a atmósferas propias de Crystal Castles. Incluso en I Do This Everyday se atrevían a meter guitarras metaleras. Y eso no se le consiente a ningún grupo a menos que vaya de cueva en cueva propagando su felicidad como es el caso. Por eso Crystal Fighters nos encantan. Vayamos a lo que nos ocupa hoy: Cave Rave, el último disco de la banda.

Crystal Fighters

Para ilustraros, aquí tenéis las mencionadas cuevas de los Crystal Fighters

Para empezar vemos que lo de meditar lo han llevado a la siguiente potencia y en cada canción plantean una y mil cosas acerca del universo, sus entes, estrellas… Ya sabéis. Esto lo podemos notar en el primer corte del álbum, Wave, y en el resto de canciones casi que también. Qué duda cabe que al hablar de letras imaginativas como las suyas no me refiero en ningún momento a letras huecas, ya que en este disco han trabajado algo más en ese aspecto. Se han dejado atrapar definitivamente por el folclore y por lo que parece han dado en la tecla. Habrá gente que hubiera preferido una mayor carga electrónica como en su debut pero considero que es un paso correcto a una mayor coherencia musical.

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En LA Calling demuestran, gracias sobre todo al delicioso riff de guitarra que se repite durante toda la canción, que son expertos en crear canciones adictivas. Las cosas hay que reconocerlas, es un gran tema, como también lo son You & I o Are We One. Canciones que llaman al hermanamiento, a ser felices y disfrutar de la música. Si es en la playa y con cerveza mejor porque que Crystal Fighters no haya colocado todavía ninguna canción suya en algún anuncio de cerveza es muy raro. Son perfectos para el verano y en definitiva para los días de sol, alegría y buen rollo.

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Sigamos con el maratón de canciones antidepresivas: Love Natural. Quizás algo escondida entre tantas canciones con potencial de hit pero sin nada que envidiar a las demás. En directo dicen que son una fiesta total, puro espectáculo y todo esto es precisamente lo que transmite el álbum. Siendo sincero he de reconocer que en las primeras escuchas todo me resultó más plano y fatigante. Han pasado ya varios meses desde su publicación y gana mucho con el tiempo. Vale, es más previsible que Star Of Love. Mucho más, pero esto no quita que sea un buen álbum y la confirmación de que tienen más clara su identidad musical.

Han alcanzado la madurez necesaria como para marcarse canciones como Bridge Of Bones y se agradece. Porque Bridge Of Bones es el mejor corte del disco, propia de otros grupos con filosofía parecida como Edward Shape & The Magnetic Zeros y que definitivamente hizo que me ganaran para su causa. Porque hay días malos en los que parece que nada puede mejorar y con Crystal Fighters algo más de ánimo ganas seguro. Es inevitable.

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El disco es muy fácil de escuchar y cuando te quieres dar cuenta, ya ha acabado porque no hay canción que se salga del guión y que no te haga pasar un buen rato. Se pueden sacar varias lecturas de esto, y una es que no se lanzan a la aventura en ningún momento. Han dejado el eclecticismo de su anterior disco atrás para optar por un estilo menos arriesgado, apostando por la presencia de atmósferas con menos envoltorio, más estandarizadas y con una mayor presencia de guitarras. Se puede ver en canciones como No man o These days, en especial destaco esta última que tiene pinta de ser absolutamente genial en directo. Por cierto, para los amantes de Star Of Love, en Separator hay algo de esa electrónica que carácterizó la primera etapa de Crystal Fighters. A mí personalmente no me convence mucho esta canción pero bueno, será cuestión de gustos.

La falta de ambición les impide llegar más alto ya que puede dar la sensación de que escuchamos una y otra vez lo mismo, para bien y para mal. La cuestión es que han afrontado con sensatez la difícil fase del segundo disco y se puede decir que han salido vencedores. Pero a Crystal Fighters no creo que les importe mucho el resultado, ellos se lo pasan bien e intentan que nosotros también lo hagamos. Veremos con qué nos sorprenden en su siguiente trabajo. Mientras tanto disfrutemos de su música, de su filosofía y de sus conciertos.

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Crystal Fighters

Tracklist:

1. Wave
2. LA Calling
3. You & I
4. Separator
5. No Man
6. Bridge Of Bones
7. Love Natural
8. Are We One
9. These Nights
10. Everywhere

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Rufus T. Firefly

Crítica: Rufus T. Firefly – ø (Lago Naranja Records, 2012)

Tras un paso poco exitoso en inglés, Rufus T. Firefly empezó a destacar con su EP La historia secreta de nuestra obsolescencia programada. El cambio al castellano les sentó muy bien, estableciendo la senda por la que querían que se moviese su música. Tenían las ideas claras, un sonido más directo y aunque empezaban a mostrar grandes cotas de calidad en algunas canciones como Inercia, pocos supimos apreciarlo en su momento. De hecho, no ha sido hasta ahora cuando han empezado a hacerse su hueco dentro del panorama independiente. Con su disco ø (espacio abierto), han salido del cascarón. Más bien lo han destrozado. Un sonido rock potente, psicodélico y distorsionado tiene la culpa.

Rufus T. Firefly

Definitivamente, soy muy suyos

El disco cumplió un año hace poco, sin embargo, nunca es mal momento para descubrir a más personas el sonido de una banda diferente que se aleja de lo que vienen siendo últimamente las bandas alternativas españolas. De primeras te encuentras con un álbum especial, complejo y muy cuidado en todos los aspectos ya que bebe de la exquisita producción de Manuel Cabezalí (Havalina), el cual les ha guiado hasta conseguir el registro con el que realmente se identifica la banda. Aspecto que se evidencia sobre todo en el sonido tan conseguido de las guitarras.

El disco abre con Otras Vidas. De menos a más, te atrapa enseguida y te quedas con ganas de seguir profundizando. En esta parte podemos constatar que se han convertido en maestros de crear atmósferas, de esas que hacen que te pases de parada cuando vas en el autobús. El nivel se mantiene con Test de Voight-Kampff, otra canción experimental que destaca sobre todo en la parte final, con un bucle incesante de melodías. Los matices en la voz de Victor Cabezuelo te hacen volar, por no hablar del bajo, que es simplemente perfecto a lo largo de todo el disco.

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Ahora es cuando llegamos al tema que sin duda marca el devenir del disco, Incendiosuicida. Dejan claro que lo suyo es el rock con una de esas canciones que se lleva una parte de ti, de forma que siempre disfrutarás escuchándola. Tuve la suerte de acudir a un concierto suyo y confesaron que éste sería el tema que escogerían en el programa de David Letterman si algún día les invitase a tocar. Sabia elección.

Lo suyo son las letras oscuras, complicadas, y es ahí donde radica el encanto de este grupo. La calidad no decae ni un solo momento y en el más álgido aparece Ruidos y sueños, una pequeña isla acústica dentro de lo eléctrico del álbum. Todo esto hace recuperar la fe en un mundo mejor. Un mundo donde existen grupos como Rufus T. Firefly y se hacen joyas así en castellano.

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Cuidando las melodías al detalle, se les nota reflexivos a lo largo de todo el disco. Un ejemplo lo encontramos en una de las canciones más lentas, El día de la bicicleta (Olvida todo lo que ves, olvida que existes[…] la vida en la que crees..). Parte de ese sentimiento reflexivo lo podemos encontrar en (escribe aquí el nombre de la persona a la que más quieras), una canción bonita, con mensaje… un poco pastel. En algún momento tenían que fallarnos en algo, ¿no? Realmente funciona bien y le da un toque distinto dentro de la globalidad del álbum. Siempre he mantenido que las mejores canciones son aquellas que te cuesta comprender, a las que cada uno saca su propio significado como en su día pasaba con las de El Niño Gusano. El caso opuesto sería, a pesar tener una grandísima trayectoria, La Habitación Roja.

El disco mezcla canciones de estilo post-punk con otras más cercanas a lo que nos lleva ofreciendo siempre el indie rock británico. Tan pronto buscan nuestra comprensión en temas como El séptimo continente o Asa nisi masa, como que nos sorprenden con una canción potente y rockera como Ya de niños odiaban la música. Esta última establece paralelismos con el sonido de Pablo Honey de Radiohead, jugando con la distorsión de sus afiladas guitarras.

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Tal y como contaron hace unas semanas, se sienten excesivamente ignorados puesto que la crítica los avala pero ningún festival de renombre se ha animado a darles una oportunidad. Si en la música española mandase la lógica, los festivales se pelearían ferozmente por tenerlos en su cartel. Tienen algo diferente y eso es lo más complicado de conseguir en este mundo. Paciencia, sólo tienen que esperar su oportunidad y no tengo absolutamente ninguna duda de que les llegará.

Nota de los usuarios:

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Rufus T. Firefly

Tracklist:

1. Otras Vidas
2. Test de Voight-Kampff
3. Incendiosuicida
4. Ruidos y sueños
5. El día de la bicicleta
6. (escribe aquí el nombre de la persona que más quieras)
7. El séptimo continente
8. Ya de niños odiaban la música
9. Somos el enemigo
10. Asi nisi masa
11. La gran mentira

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Daft Punk - Random Access Memories

Crítica: Daft Punk – Random Access Memories (Columbia Records, 2013)

Y el momento mágico llegó. Es el disco del año para muchos; el disco de la década para otros. Llama la atención a fans e incluso a los que no pasaron del One More Time o nunca habían escuchado quiénes son Daft Punk. El dúo francés formado por Guy-Manuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter se han convertido en toda una máquina de crear hype. Una máquina de crear expectación masiva por su nuevo trabajo Random Access Memories. ¿Cómo lo han conseguido? Pues con un gran equipo de márketing que nos ha sabido vender el disco antes de salir al mercado, cuidando mucho todas las decisiones y la información que se daba sobre el disco, y también con una gran suerte de que nadie lo haya filtrado antes de su publicación oficial. Bueno, también tendrá que ver el savoir-faire a la hora de distribuir el disco por todo el mundo, pero les ha salido bien la jugada.

Daft Punk - SNL

Con más lentejuelas que José Luis Moreno en sus mejores tiempos

Columbia Records consiguió llevarse a la gallina de los huevos de oro y se convirtió en la discográfica encargada de publicar este trabajo, el cuarto de la ya extensa carrera de los galos. Lo comenzaron a escribir en 2008 cuando preparaban la banda sonora de TRON: Legacy, pero no fue hasta el año pasado cuando trascendió que se habían puesto en contacto con Nile Rodgers, uno de los maestros del disco y del funk, miembro fundador de la banda Chic, y otros personajes del mundo de la música como el compositor Paul Williams. Cientos de fakes y rumores después y ya en marzo, el primer adelanto que pudimos disfrutar fueron 15 segundos en medio de una pausa publicitaria del programa estadounidense «Saturday Night Live» (SNL). Seguramente los 15 segundos que más dieron de sí en mucho tiempo, ya que se crearon remixes, se usaron como base para otros temas (y fakes) y nos dieron que hablar durante una semana. Justo el tiempo exacto que se tardó en publicar otros 15 segundos, antes de anunciar en medio del festival Coachella un minuto de la canción Get Lucky y la lista oficial de colaboradores. Tras hartarnos de escuchar ese minuto en loop durante días, al fin llegó el momento de escuchar la canción al completo, rompiendo numerosos récords y esfínteres de fans. Hoy por fin se ha filtrado publicado en iTunes para streaming antes de la fecha oficial (21 de mayo) y hemos sido de los primeros en escucharlo. ¿Queréis saber nuestra opinión inicial sobre el disco?

Daft Punk - Yves Saint Laurent

Más de uno se ocultará para no leer cosas que no le gusten, pero tranquilos, seremos buenos

Lo primero que os diremos es que es un disco que no es tan fácil que entre como algún trabajo anterior o mismo el primer single, Get Lucky. Gustará a sus fans y a los amantes de la buena electrónica. También a los amantes de la música de los 80, ya que el funk fluye por las venas de los franceses, pero no todas las canciones serán un éxito entre el público mayoritario. Tampoco escucharemos ni la mitad de las canciones en las pistas de baile. No es (y hago énfasis) lo que esperábamos casi todos. Eso vendrá más adelante con el supuesto disco de remixes que ellos mismos crearán, pero no ahora. No me atrevo demasiado a decirlo, pero puede que estemos ante un disco conceptual, dependiendo de lo que cada uno considere qué es un disco conceptual. Lo que sí os podemos asegurar es que no está hecho a medida del mainstream ni bajo las «costumbres» dentro de la electrónica actual. No obstante se grabó el disco con instrumentos en directo y con un uso muy limitado de la electrónica, dejando sólo las cajas de ritmos para dos temas, un sintetizador modular y vocoders tradicionales. El grupo expresamente no quiso utilizar ningún ordenador a la hora de producir el disco, ya que según ellos las configuraciones y los parámetros de las herramientas digitales podrían reducir la creatividad e innovación.

Sea como sea y a pesar de tanta experimentación y pureza, han querido trabajar con gente que es de la mejor en su campo o retorcidamente peculiar. Es el caso del primer tema, Give Life Back To Music. En esta primera pista el espíritu de la famosa pareja finlandesa de YouTube nos invade y nos posee desde el primer momento, haciendo que nuestro cuerpo mueva el esqueleto ya de primeras. El antedicho Nile Rodgers, Paul Jackson Jr. y el batería John Robinson son los encargados de abrir el disco de una manera muy agradable y ochentera. No nos enteraríamos de que es un disco de Daft Punk si no fuese por las robóticas voces de mitad de canción, pero el resultado es bueno. Bajando el ritmo llega la siguiente canción, The Game of Love, la cual recuerda inevitablemente a Something About Us. Una melodía muy sensual (y robótica) que habla sobre sobre el amor, un argumento bastante recurrente a lo largo del trabajo, que compone una de las primeras baladas vocoderizadas.

Daft Punk

Daft Punk son fans de Carlos Jesús, aunque no os lo creáis

La pista más larga del LP viene de mano del famoso productor Giorgio Moroder, uno de los pioneros de la electrónica. Se titula Giorgio By Moroder y comienza con dos minutos de discurso del italiano contando cómo fue su carrera desde los inicios, cómo trabajó con artistas de la talla de Donna Summer, etc. Pese a dejarnos algo fríos por el sermón y seguir a una balada, esto se arregla con las diferentes explosiones instrumentales que se producen en el resto de la canción, finalizando de una manera épica una de las canciones más singulares de RAM.

Muchas voces se alzaron de primeras contra Within, un tema muy melódico en el que toca el piano Chilly Gonzales, y hace de continuación de The Game of Love. Además de ser la más corta, es la más pausada, provocando dicho rechazo inicial o las ganas de pasarse a la siguiente, pero la verdad es que esa base melódica y melancólica acaba calando hondo en segundas escuchas. Como os comentábamos antes, Daft Punk estaban bastante en contra de todo lo electrónico en estos tiempos que corren. «Hoy en día las voces humanas que se graban son procesadas para que parezcan robóticas», nos dice Thomas, y es verdad. En cambio, lo que ellos quisieron buscar en este trabajo es que las voces fueran robóticas pero se sintiesen humanas, capaces de transmitir expresiones y emociones. Y Within es una muestra clara de que lo han conseguido. Ya me han ganado un poco más.

Aún así, estamos bastante parados escuchando el disco. ¿Pero esto qué es? Instant Crush viene al rescate y no podemos negar que gana una barbaridad gracias a la intervención de Julian Casablancas, cantante de The Strokes, en las voces. Utiliza un registro poco habitual en él, pero se le reconoce perfectamente, como si fuese un robot hecho a imagen y semejanza del Strokes. Sí, está bien, pero aún falta algo más. ¿Y cuándo llega? Ahora mismo. Si el nombre ya es toda una invitación a bailar y nos deja claro de qué van, con Lose Yourself To Dance vemos que el tándem Nile Rodgers y Pharrell Williams funciona a la perfección y consiguen su objetivo: movernos del sitio. Pese al excesivo falsetto de Pharrell, posiblemente sea una de las canciones más atrayentes del disco y las que más se destacarán en las opiniones de la gente. Tiempo al tiempo.

La sigue Touch, la composición más compleja del álbum y quizás la más difícil de comprender. En sus ocho minutos tiene nada más y nada menos que 250 pistas diferentes, y pasajes de lo más variopinto (la electrónica típica del grupo, música de banda sonora de película de los 70…), todo bajo el sello personal de Paul Williams. Se supone que es una pregunta filosófica a qué es lo humano y qué no lo es. O al menos eso es lo que mucha gente sugiere. Personalmente no creo que oculte un mensaje tan profundo y creo que simplemente es un «pensar en alto» de Paul y sus locuras. ¿Qué pensáis vosotros?

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Efecto «Alive 2007»: de tanto escuchar la versión no-original luego la original te suena rara. Esto es lo que nos pasa a muchos tras rallar el «radio edit» de Get Lucky, seguramente la más bailable de todo el disco y que ya todo el planeta conoce, pero que ahora disfrutamos en su versión extendida. Es la misma, Pharrell está espléndido e incita a ir de caza fiesta desde el primer momento, pero hay ciertas cosas que nuestra mente no recuerda. Sobre el «mensaje» del estribillo, Pharrell quiso aclarar que no es un contenido 100% sexual, sino que también habla de la suerte que es encontrarse con alguien y conectar inmediatamente. ¿Eufemismo?

Tras toda esta marcha, vienen dos temas que a mí me causan un ligero bajón. No porque sean malos, sino porque haciendo cuentas ya van demasiados cortes lentos. Este bloque comienza más o menos bien con Beyond, pero Motherboard pasa completamente sin pena ni gloria. Es aquí cuando uno se da cuenta de que no tiene lo que esperaba, pero haciendo un poco de retrospección en las siguientes escuchas no es para tanto. Y cuantas más veces escuchamos el disco más nos damos cuenta de ello, así que no os preocupéis. Pero esas ganas masivas de escuchar el disco ya se atenuaron dentro de nosotros.

Daft Punk - Bars

«Eh, que aún quedan algunas cosas todavía»

Efectivamente, 74 son los minutos que dura el disco y aún nos quedan tres pistas. Fragments of Time cuenta con la ayuda de Todd Edwards, quien ya puso voz al emblemático Face to Face de 2001 y a todo el largo Odyssey de 2006. Tras el pequeño sopor anterior, su voz resulta como un soplo de aire fresco y le da un cariz más alegre que las anteriores, animándonos de nuevo, mezclando una vez más lo electrónico con lo funky, invitando a vivir el momento. Un Carpe Diem en toda regla.

Casi finiquitando RAM nos encontramos a lo más robótico del disco y a una de las voces más reconocibles de toda la grabación: la de Panda Bear, cantante de Animal Collective. Cuando él canta es como si cogiésemos una canción suya y la metiésemos en un disco de Daft Punk. Nos pasa algo parecido a con Julian, vamos. Sobre las letras, la voz robotizada en off no deja de decir que todo está bien, y que la gente baila y bailará sin problema ninguno, y así todo el tiempo. El gobierno lo podría contratar… Gracietas fuera, nos gusta, pero no penséis demasiado en el significado de las letra u os parecerá demasiado simple. ¿Hemos dicho que suena muy robótico todo, por cierto?

Daft Punk

Tronos más que merecidos como reyes de la electrónica actual… ¿o no?

Para los no japoneses el álbum finaliza aquí (ellos tendrán una bonus-track). ¿Y de qué manera acaba? Pues con otro discurso, para el cual contactaron con la mismísima NASA para obtenerlo. Es Eugene Cernan, capitán de la misión del Apollo 17, quien habla largo y tendido sobre alienígenas y cosas raras que estaba viendo/sintiendo en ese momento durante su misión. Si juntamos esto con DJ Falcon, y samples de la banda setentera The Sherbs (The Sherbet antes de los 80) acabamos obteniendo otra épica canción más con un subidón in crescendo que llega a su punto álgido justo antes de cerrar la conexión de la nave espacial. Porque sí, ya se ha acabado RAM.

¿Qué decir que no hayamos dicho ya? Que es un disco que hay que escuchar con calma y del cual no se puede esperar los nuevos Harder, Better, Faster, Stronger, Around The World o Technologic. Ha sido muy trabajado y cuidado, eso está claro, y además refresca la electrónica autotunera de hoy en día, pero no es nada revolucionario. ¿Es de lo mejor del año? De lo peor no lo será, pero de lo mejor tampoco, o al menos todavía está por ver. Tiene sus momentos estelares, pero también sus bajones. Es un buen disco para escuchar y disfrutar, pero no para bailar. Por suerte y como ya apuntábamos más arriba, según ellos mismos piensan publicar un disco de remixes hechos por ellos mismos que puede que nos convenza más en muchos de los casos.

Por otro lado, hemos de decir que ésta es una reseña algo prematura y a la que probablemente se le añadan nuevos matices en comentarios o aclaraciones según se vaya escuchando más el disco, pero por el momento es suficiente. Aún así y tras todas las pegas, inicialmente le damos un notable raspado. No es mal disco para nada, pero tampoco una obra maestra. Algo intermedio. Hay canciones que nos enamoran y otras que omitiremos. Supongo que como todo en esta vida, ¿no? Somos humanos, al fin y al cabo…

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Daft Punk - Random Access Memories

Tracklist:

1. “Give Life Back to Music” (featuring Nile Rodgers)
2. “The Game of Love”
3. “Giorgio by Moroder” (featuring Giorgio Moroder)
4. “Within” (featuring Chilly Gonzales)
5. “Instant Crush” (featuring Julian Casablancas)
6. “Lose Yourself to Dance” (featuring Pharrell Williams and Nile Rodgers)
7. “Touch” (featuring Paul Williams)
8. “Get Lucky” (featuring Pharrell Williams and Nile Rodgers)
9. “Beyond”
10. “Motherboard”
11. “Fragments of Time” (featuring Todd Edwards)
12. “Doin’ It Right” (featuring Panda Bear)
13. “Contact” (featuring DJ Falcon)

Bonus-track (Japón):
14. «Horizon»

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