Crónica: Igloo @ Sala Mardi Gras (A Coruña, 14/06/2013)

No recuerdo la última vez que pisé la Sala Mardi Gras, pero el pasado viernes los chicos de Igloo volvían a la ciudad herculina para presentar su nuevo álbum, Ø4. El conjunto vacío, y no me lo podía perder. Tras la pequeña entrevista que tuvimos el placer de hacerle a su cantante Beni Ferreiro, era el turno de quitarse la espinita de saber cómo sonarían las nuevas canciones en directo. No llenaron la sala, pero resultó ser un concierto de lo más familiar, como si jugaran en casa.

Pasadas las once de la noche, Beni, Pablo, Juan y Fran dieron el pistoletazo de salida sorprendiendo con Silvia Saint. Un claro protagonismo del punteo distorsionado y por momentos, incluso también la línea de bajo estaba por encima de la voz. Resultó ser el preludio del ‘ruidoso’ tono en el que se iba a desarrollar el directo. Pero no sólo demostraron su vocación más cañera, como en Todos somos átomos. Concentrados en sus bien equipados pedales y correspondientes instrumentos, y como si siguieran un guión de lo más matemático, continuaron desgranando canciones nuevas. Aunque el primer momento que redujo velocidades fue para demostrarnos que pese al rodaje que llevan encima, los Igloo originales siguen ahí. Y eso se notó en una de sus nuevas canciones más personales, Hada. Para mi gusto, una de las mejores del disco que traían bajo el brazo.

Igloo

Su repertorio venía escogido principalmente desde lo nuevo, pero pero también tuvieron tiempo para rescatar temas de ayer que provocaron saltos y bailes entre el público. De su ∞3 (Infinito 3): Ausencia parcial, para ir abriendo boca; de su álbum debut: El principio del final, y ya hacia el primer pequeño apogeo, El pase de la muerte, de #2. La transición de fase. Muy aclamada y en la que Beni apenas tenía que esforzarse en cantar ya que fue bastante coreada y el público empezaba a entrar en ebullición. En ese momento, daba comienzo otro tramo centrado en lo nuevo, que, a pesar de que fuese obligado, nadie percibía como ese paso un ápice menos deleitable que lo anterior. Fue una lástima que el sonido no fuera de lo más competente, sin embargo, un tema como Todos los días amanece intentó quitar hierro a los problemillas y aminoró un poco la energía de su concierto hasta que Halloween vs Samaín, nos dejó siguiendo el ritmo de la batería y observando a través de sus ojos un nuevo mundo totalmente desconocido del que nos costaba encontrar la salida. «¿Hay alguien ahí?»

Sin dejar de seguir el ritmo de la batería, de la quietud volvimos a donde empezó Todo enlanzando directamente El día que me quedé solo. Uno de sus primeros temas que sigue sonando como el primer día y que, a su vez, dio paso a Han Solo, la canción escogida como single y esperada por muchos que desató bailes y ese ‘colegueo’ simultáneo entre asistentes y músicos. Sea como fuere, se dejaron en la manga algunas de sus mejores canciones para el final, incluyendo la canción más pedida de la noche, Sin Mentiras, y que me perdonen si me equivoco pero éste me pareció un tema muy acertado para el final ya que a la voz de Beni se iban sumando batería, bajo y ambas guitarras anticiparon una eclosión de rock psicodélico que se prolongó hasta que Nanook, la última de su álbum debut, puso el punto final, agradecimientos mediante, a una actuación satisfactoria y con los peros normales de un concierto de presentación.

Pero ahí no termina todo. Según nos contaron al final del concierto, el próximo año habrá una continuación de este trabajo, de manera que la última palabra sobre él aún estar por decir. Mientras tanto, nos quedamos con la extensa agenda de conciertos que tienen programada. Y seguro que volveremos a coincidir.

ALIM0613

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