Crónicas del Resurrection Fest, Viveiro, parte II

Tras un satisfactorio jueves del que habíamos salido medianamente contentos, sobre todo por la actuación de Raised Fist, y con cierta resaca, encarábamos con ganas el segundo día del Resurrection: el viernes 30. Ganas por ver un comienzo de fiesta espectacular: No Turning Back y Polar Bear Club. Cuesta mucho encontrar justificación a por qué estos dos grupazos iban a actuar de teloneros y solo tocar media hora, pero un festival tan “superpoblado” como el Resurrection Fest obliga a este tipo de cosas…

Hoy sí que llegamos a tiempo para ver al primer grupo y como rezaban los carteles y horarios, salieron al escenario No Turni…¡Eh! ¿Pero qué es esto? Ese tío con la camiseta de “Fuck BP” no tiene nada que ver con No Turning Back, de hecho ¡Es el cantante de Polar Bear Club! Y en efecto, los neoyorquinos Polar Bear Club ocuparon en último momento el sitio de No Turning Back dejando descolocados a todos y causando la ira posterior de miles de fans que fueron con calma al primer concierto sin saber que estaba tocando ya el grupo al que querían ver. Por mucho que la Wikipedia los defina como post-hardcore/indie-rock, a lo que suenan estos chavales es a melódico de toda la vida, quizás duro en ciertos momentos, pero melódico. La poca gente que había y la frialdad que reinaba en el ambiente a esas horas de la tarde deslucieron un muy correcto concierto en el que dejaron canciones como Living Saints.

Polar Bear Club. Foto cortesía de Iago Alonso.

Al final, los grupos tocaron en el siguiente orden:

Polar Bear Club
No Turning Back
More Than A Thousand
Kylesa
First Blood
Snuff
Gallows
Converge
Sick Of It All
No Use For A Name

Y entonces sí, salieron los hardcoretas de No Turning Back. Antes de ello la prueba de sonido nos había dado un susto de muerte con una batería cuyos timbales sonaban a cajas de galletas danesas. Con todo, el problema no fue precisamente la batería. El micrófono de el que el cantante se quejó durante toda la actuación e incluso provocó que lo cambiaran hizo que no pudiéramos tomarnos muy en serio el concierto. Un volumen drásticamente más alto que el de Polar Bear Club y la conjunción de fans de ambas bandas consiguió una fiesta de botas y bandanas en las primeras filas y es que a pesar de todo, el público se entregó durante la media hora de actuación y demostró que No Turning Back son de las bandas hardcore europeas de nueva hornada más queridas. Yo seguía tarareando los hits de Polar Bear Club, lo siento.

No Turning Back

Mr.M: Los portugueses More Than a Thousand, que venían con su Make Friends and Enemies recién sacado del horno, empezaron con mucha expectación, unas notas de Breathe de The Prodigy y con la canción homónima de su último disco. Un doble bombo que rompía tímpanos (a lo mejor porque la batería parecía petardear a veces), voces limpias y un aire a nü metal por momentos -pocos-, gran presencia (el cantante, Filipe Oliveiras, me recordó a Johan Hegg de Amon Amarth, solo que sin tanta barba) y mucho movimiento sobre el escenario. El cantante de Devil In Me salió para poner la guinda al pastel y a cantar It’s the blood, there’s something in the blood en una masturbación (literal) de micrófonos.

Filipe Oliveiras, de More Than A Thousand

Kylesa para mí fueron todo un descubrimiento. Se podría decir que la curiosidad del festival. Metal psicodélico con voces femeninas y masculinas, dos baterías, una más grave que la otra. En aquel momento se agradeció menos guturalidad y más aspecto musical. Un metal muy duro por momentos y muy suave otras veces. Solos con destellos en forma de wah-wah, compenetración brutal entre los dos baterías y momentos únicos de percusión y bajo. En ocasiones puntuales me recordaron a los Flaming Lips. Gustome Laura Pleasants, que no desafinó demasiado cuando cantó con voz limpia. Por cierto, una gran idea esa de venir con flotadores para evitar los golpes del mosh.


Laura Pleasants, de Kylesa. Foto cortesía de Iago Alonso.

Tras Kylesa, y con un poco de cansancio físico, descansé retirándome un poco a escuchar desde lejos a First Blood. La intro de esta banda no podía ser otra canción que San Francisco, lugar de donde proceden. Tras algún fallo que otro de sonido, tocaron temas como Suffocate, volviendo loca a la peña con más mosh y toñas por doquier, así como nuevas canciones de su próximo disco que saldrá en septiembre. Con un Peace a lot! y una banderola de Galicia se despidieron, arrancando la ovación de los asistentes.

First Blood

JJ: Si eres un grupo nobel en un festival tan grande tendrás una presión enorme para gustarle al público y captar adeptos. Si eres un cabeza de cartel tendrás una presión enorme porque te exigirán mucho más que al resto. ¿Y quienes están en el medio? Pues Snuff, grupo de segunda línea de la discográfica Fat Wreck que venía a sustituir a los añorados 88 Fingers Louie. Lo que pasa si sales a tocar sin presión y tienes mucha escuela es que corres el riesgo de convertirte en una de las grandes sorpresas del festival y encandilar desde al melódico fiel hasta el gritón o heavy mas talibán musical. Snuff bordaron una actuación increíble y consiguieron quitarle peso a tanta cara de odio y tanto grito de dolor de los grupos anteriores. Haciendo bromas desde la prueba de sonido, tocaron la mayoría de sus éxitos e incluso se atrevieron a homenajear a Manowar.

Snuff

No sé si será por ese encanto que tienen los grupos donde el batería es el que canta, o ese rollo de meter viento a canciones punk-rock de libro (¿alguien se había fijado si en los discos también tienen vientos?) pero el directo de Snuff es increíble y los reinvidica a la vez como perfectos invitados a conciertos y a fiestas. Rompieron con todos los demás grupos y dejaron en bragas a otros en principio más divertidos como Catch22 con detalles como pedir al público que en vez de un Circle Pit (tónica habitual en los conciertos de todos los grupos), hicieran un Square Pit. Acabaron de tocar y la gente seguía bailando. Así que ya sabéis, si algún día quereis animar un cumpleaños olvidaos de contratar animación y llevad a Snuff.

Mr.M: El libreto informativo del Resurrection nos informaba de que Gallows hacían un post-hardcore garajero. A pesar de que se hicieron un poco de rogar, con su intro repetida, al sonido de sirenas salieron convencidos a hacer un estupendo show. De primeras, Laurent Barnard, uno de los guitarristas, resbaló y cayó al suelo con dramáticas consecuencias:

La guitarra rota de los Gallows. Otra foto aquí.

Afortunadamente para él, solo hubo que lamentar el daño de la guitarra, y una vez repuesta se pudo continuar sin problemas el concierto. Con un sonido muy inglés -se notaba mucho el acento-, y unos coros muy buenos, se marcaron canciones como The Riverbed o London is the reason, de su último disco Grey Britain, y otras como Come Friendly Bombs o Abandon Ship, de su primer disco Orchestra Of Wolves. Dedicaron alguna a los trabajadores de seguridad que velaban porque todo fuera por buen camino. Frank Carter, el cantante y un auténtico showman, se sorprendió de que un festival así fuera tan barato, y apeló al público a preparar un circle pit grande, casi desesperándose (This is Spain, not Japan!).

Gallows. Foto cortesía de Iago Alonso.

Ya tocando, con un Fuckin’ move! Faster! el circle pit levantó tanto polvo que el otro guitarrista, Stephen Carter, se tuvo que tapar la cara con un pañuelo. Y aunque no fue el circle pit más grande, nos lo perdonó. Menos mal… Tocaron otra dedicada a los straights, y a mitad de una canción Frank se tiró a hacer stage diving y se perdió durante un rato. Más tarde lo calificó como una de las peores ideas de su vida, ya que perdió un zapato y casi pierde los pantalones durante la travesía. Enseñó el ojete a los presentes tras el percance. Gracias a esto, los seguratas obtuvieron otra dedicatoria por salvarle la vida. Casi al final, pidió luces y más hueco para montar un WoD. Lo dieron absolutamente todo, y sin duda me atrevo a decir que fue una de las mejores actuaciones del festival. One last thing. Congratulations for the World Cup.

Con Converge nos perdimos. Es así. Que sí, muy técnicos, muy precisos y agresivos, pero no nos llamaron la atención a ninguno de los dos. Lo sentimos si os decepcionamos.

JJ: Sick Of It All volvían a Viveiro después de haber tocado en una de las primeras ediciones. Sin duda el momento álgido de la noche. Un servidor perdió la cuenta de todos los temazos que hicieron cuando el grupo neoyorquino (los máximos exponentes del llamado NYHC) tocaron America. El concierto, aunque estuvo lleno de canciones de sus últimos trabajos fue un éxito sin excepciones y logró los circle-pits más grandes vistos en todas las ediciones del festival. Como único pero al directazo, podríamos poner el sonido general que era bastante mejorable y que hizo que no llegasen al punto de un 10 como Raised Fist el día anterior. Aún así, Sick of it All son Sick of it All y no se les va a escapar un directo malo con sus más de 14 años en la carretera. Cumplieron con creces.

Sick of it all

Sick of it all haciendo bien su trabajo

Y si alguien duda que No Use For a Name están de moda, que vaya a alguno de sus conciertos. Además, a diferencia de otros grandes de la escena del hardcore melódico, han sabido cautivar a una gran parte del público femenino y con ellas se tiene la fiesta asegurada. A mí, como buen amante del género que soy, me encanta que pongan a estos grupos de cabeza de cartel y que toquen de últimos pero es algo que sin duda, no comparte Tony Sly conmigo. El cantante de NUFAN se quejó durante el rato que tocaron de que era demasiado tarde y la imagen que se vió del grupo, pese a ser un concierto correcto (correcto sin mas apelativos) fue esa: la de unos tíos cansados.

Tony Sly yéndose a dormir… o no

No Use For a Name escupieron ante su público casi todos sus grandes éxitos (Justified Black Eye, Soulmate, Not your Savior como primera canción acompañando a una intro musical que les quedó bastante curiosa…) mezcladas con éxitos de sus últimos albums, claramente mas comerciales. Y ese fue su otro fallo, que no supieron darle lo que quería a un público de hardcoretas que en muchos casos había dejado de escuchar No Use hace tiempo. Pese a todo, lo hicieron bien, no hubo fallos flagrantes, el sonido fue bueno y lo único que se echó en falta fue algo más de garra. Su nuevo guitarrista (Chris Rest de Lagwagon) hizo su presentación en sociedad en España y para la última canción hicieron algo que ya es comun en los conciertos de esta gira compartida entre No Use y Lagwagon, acabar el concierto con miembros de las dos bandas en el escenario (en este caso, con amplia mayoría de Lagwagon…) tocando Ace of Spades de Motorhead. Si Lemmy levantara la cabeza… vería el cielo porque aún no esta muerto y si la hubiese levantado en Viveiro, quizás no hubiera protestado demasiado por una versión bastante decente, para el riesgo que suelen tomar los grupos punk-rock cuando hacen covers.

Iluminación asiática para los que un día versionaron el Turning Japanese de The Vapors

Tras ello, el comité Tanaka nos despedimos de nuevo con un muy buen sabor de boca y con muchas ganas de ver el último día del festival ya que al menos los dos primeros habían sido increíbles en todos los aspectos.

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Resurrection Fest: Parte I | Parte III | Epílogo

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9 comentarios en “Crónicas del Resurrection Fest, Viveiro, parte II

  1. otra cosa… habeis escuchado alguna vez en vuestra vida un disco integro de SNUFF???

  2. @ivan No es cuestión de ser quejicas. Con respecto a los grupos creemos que perderíamos credibilidad si solo contasemos las cosas que nos parecen bien y con la organización nos gusta hacer una pequeña crítica constructiva y no pasar por alto algo de lo que mucha gente se quejó.

    Con respecto a Snuff, si alguna vez hemos escuchado algún disco íntegro… pues la verdad es que sí. No se puede decir que haya sido un grupo que nos haya cogido por sorpresa. Si lo comentas por las dudas con el trombón en los discos, decir que si no en la mayoría de ellos, en una gran parte no hay ni rastro de vientos y en alguna de sus canciones más conocidas, tampoco.

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