Archivo de la etiqueta: The Kooks

The Kooks nos sorprenden con un tema nuevo: «Down»

Hasta la fecha no habíamos escuchado una canción tan lejos y a la vez tan cerca de la línea a la que nos tienen acostumbrados los chicos de The Kooks. Han presentado un nuevo sencillo, Down, que a su vez sirve para promocionar su regreso en lo que a un nuevo álbum se refiere; y éste se publicará el próximo 20 de abril. Se trata de una canción con un ritmo totalmente funky que creemos que no dejará indiferente a ningún seguidor del grupo; sin embargo, no debemos juzgar el sucesor de Junk Of The Heart por el momento. La podéis escuchar a continuación, a ver qué os parece.

Con este disco no hicimos ningún ensayo de antemano. Si yo escribía una canción con Inflo (el rapero) o por mi cuenta, la hacíamos sonar y tocábamos por encima de ella. Había mucha libertad en el proceso.

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The Kooks

«Tenemos mucho down, tenemos mucho tempo»

Vía: Bandalismo y NME
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Arenal Sound 2013

El Arenal Sound 2013 anuncia nuevas confirmaciones encabezadas por The Kooks

Seguimos anunciando grupos para el Arenal Sound y la verdad es que el cartel queda cada vez mejor, más completo y variado. Hoy toca el turno de 14 confirmaciones nuevas entre las que destacamos a los grandes The Kooks y otros grupos como Kakkmaddafakka, Chase & Status, Ra Ra Riot o los catalanes Manel:

Arenal Sound 2013

The Kooks
Chase & Status
Kakkmaddafakka
Ra Ra Riot
Manel
Make The Girl Dance
Squarelectric
Meneo
Elyella DJs
Virginia Díaz
The Warriors
Space Elephants
Supercola

Las entradas seguirán a un precio de 47.50 € hasta el día 31 de este mes. ¿Qué os parece el cartel por el momento? La verdad es que nos está gustando bastante. Pena que coincida en fechas con el Resurrection Fest y nos cuadre mal, que si no… ¡Salud y playas!

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DCode Festival

El DCode Festival ya tiene horarios

Pensábamos que el Festival DCode ya había cerrado su cartel de forma definitiva, pero la organización nos ha dado una sorpresa cuando ha dado a conocer los horarios junto con los que ha anunciado dos nuevas incorporaciones: Capital Cities y The Nastys. Por si todavía os quedan dudas, y antes de poner los horarios definitivos, os recordamos que tendrá lugar los próximos 14 y 15 de septiembre en el Complejo Deportivo Cantarranas que se encuentra situado en el Campus de la Universidad Complutense de Madrid.

DCode Festival

Hay quien prefiere no verlos

De nuevo los artistas estarán divididos en dos escenarios, aunque por lo que hemos visto, en esta edición no estarán uno pegado al otro. Las bandas se repartirán entre el escenario DCode y el escenario Heineken, aquí os dejamos los horarios concretos para que os vayáis haciendo vuestros plannings festivaleros.

14 de septiembre:

Escenario DCode
18:00 – 18:45 Niños Mutantes
19:05 – 19:50 Dorian
20:10 – 21:10 Kings of Convenience
21:35 – 22:35 Deus
23:20 – 00:50 Sigur Rós
01:45 – 03:15 Justice

Escenario Heineken:
17:20 – 18:00 Le Traste
18:20 – 19:05 Napoleon Solo
19:25 – 20:10 Dinero
21:10 – 22:10 The Shoes
22:30 – 23:20 Kimbra
00:50 – 01:45 Triángulo de Amor Bizarro
03:00 – 04:00 Joan S Luna DJ

15 de septiembre:

Escenario DCode:
17:35 – 18:05 Syberia
18:25 – 19:05 Fira Fem
19:25 – 20:15 Django Django
20:40 – 21:40 Supersubmarina
22:10 – 23:20 The Kooks
00:00 – 01:30 The Killers
01:50 – … Eme DJ

Escenario Heineken:
17:05 – 17:35 Los Nastys
17:55 – 18:25 Ganador del B-DCoder
18:45 – 19:35 Cápsula
20:00 – 20:50 Lüger
21:20 – 22:20 The Right Ons
23:00 – 23:55 Capital Cities
01:30 – 02:40 Kill The Hipsters

Además la organización aclara que el viernes 14 los chicos de Ochoymedio DJ’s estarán amenizando la espera entre concierto y concierto del escenario DCode desde las 20:00 hasta la 01:45. El sábado harán lo mismo de las 20:00 a las 00:00. Mientras que en el escenario Heineken lo harán los Indiyeis DJ’s de las 22:20 a la 01:30.

Con la nueva disposición de escenarios, habrá solapamiento entre algunas actuaciones, cosa que no ocurrió en la edición anterior, pero al menos no se pisarán unos a otros y se evitará que el retraso (si existe) sea generalizado. Y a vosotros, ¿qué os parece la distribución horaria de este año?.

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Radiohead

Bilbao BBK Live @ Monte Kobetas (Bilbao, 13/07/2012)

Si el tercer disco se considera tradicionalmente la clave en la carrera de un artista, el segundo día del festival es el que marca el éxito o fracaso del conjunto. En el caso de esta edición 2012 del Bilbao BBK Live, los encargados de cortar el cable azul o el cable rojo eran británicos y se llamaban Radiohead, al igual que la mayoría de grupos que los acompañaban a lo largo del día en los escenarios principales (nótese la diferenciación, la frontera insalvable entre Radiohead y “unos grupos”). ¿Acabó todo con final feliz? ¿Salieron todos, afortunadamente, ilesos, cual vídeo de Impacto TV? Venga, vamos a comprobarlo.

Los entrantes de la tarde nos los comenta el corresponsal de guerra Billy Shears:

Empecé la tarde con Noah and The Whale, un concierto que prometía bastante por lo poco que había escuchado de este grupillo: sol, calor y un poco de pop saltarín para empezar la tarde. Sin embargo la cosa me decepcionó un poco. Aunque en algunas canciones si que se ganaron más al público y tocan más que bien sobre las tablas, el grupo no brilla especialmente por su actitud. Cumpliendo con un recital con los hits más que escuchados de la banda, se me asemejaron a unos Vampire Weekend descafeinados sin pena ni gloria. Bien, pero algo menos de lo que esperaba.

La cosa mejoró con el primer plato fuerte del día: Mumford & Sons. Con un público más que entregado, el concierto comenzó con la sobriedad que les caracteriza, con una seriedad y una actitud muy épica: todos los músicos en fila frente al público, armados de sus instrumentos y sus voces dispuestos a llenar el escenario de folk coral con pegada. Y así fue como se desarrolló el concierto, con una buena ración de temas ya más que conocidos de su primer trabajo y algún que otro adelanto de su nuevo disco. Quizá faltó alguna sonrisa de su líder, Marcus Mumford, que parecía especialmente frío durante la actuación, pero conforme el concierto iba llegando a su fin se fue animando y no faltó la fuerza ni el buen hacer.

Noah and the Whale

Noah and the Whale

Hay dos The Kooks: por un lado, los guitarreros puros que nos llevan directamente con la máquina del tiempo al momento de la década pasada en el que a todo el mundo le parecía una idea de puta madre crear cientos de grupos idénticos dentro de una avalancha post-punk de la que pocos son los que han sabido sobrevivir una vez pinchada la burbuja; por el otro, los que han sabido evolucionar desde aquella situación a una banda que integra la electrónica con buen gusto en la fórmula, para convertirse en algo bien distinto de aquello cuyos resultados son más que aceptables, aunque, dicho sea de paso, tampoco revolucionen el mundo de la música, como tampoco lo hicieron ni pretendieron en su etapa inicial.

El umbral que separa las dos versiones de los (enésimos) ingleses tiene forma de teclado: muerto de risa en el centro del escenario mientras la banda interpretaba los hits de sus dos primeros discos (Naïve, Sofa Song, Ooh La), sin embargo, se convertía en el punto de referencia cuando se abría la puerta a su nueva versión electrónica. Sin embargo, el entusiasmo del público ante unos y otros singles (no es este un grupo que se desmarque con caras B en un festival, precisamente, sino que sabe dar a la gente lo que quiere y cuando lo quiere) era bastante desigual, en favor, ni que decir tiene, de los temas que hicieron famosos por unos meses a la banda.

The Kooks

The Kooks

El camarada Shears, cómo no, también tiene una opinión sobre estos chavales. Y no solo eso, sino que accede a compartirla con nosotros:

Con un toque más roquero continuaban la fiesta en el escenario 2 The Kooks. No pude situarme muy bien para verlo por la aglomeración tras Mumford, pero aún desde algo lejos podía notarse la energía de estos chicos que no dieron tregua en su repertorio. Un público más que entregado se dejó llevar por el pop guitarrero y con garra que desde el escenario nos iban lanzando. Unos habituales ya en varios festivales que siguen dejando buen sabor de boca cada vez que se suben a la tarima.

El hecho de no establecer una pausa sobre el papel entre el concierto del londinense Kieran Hebden, más conocido como Four Tet, y el que lo seguía, que era nada más y nada menos que el de los reyes del festival (que, como había ocurrido con The Cure y pasaría al día siguiente con Garbage, paralizaron también el resto de escenarios) le brindaba a Hebden la difícil labor del telonero, que, en resumidas cuentas, es algo que la mayoría de la gente acude a ver sin mayores expectativas que un temprano final de aquello.

A pesar de los esfuerzos de Hebden agitando la cabeza mientras la noche caía sobre Bilbao, el cuidado y el acierto con el que trazó su sesión o la indiscutible proximidad entre su trabajo y el de los artistas teloneados (con los que ha colaborado en más de una ocasión), la temprana hora imposibilitó que el respetable (el respetable: ¡toma ya!) se involucrase como lo pedía el set, y al artista no le quedó otra que ir engarzando de manera soberbia temas cuyas transiciones servían de recordatorio para mirar el reloj y comprobar cuánto faltaba para que entrasen los siguientes. Tan previsible como injusto.

Four Tet

Four Tet

Tras el telonero llega, por definición, el cabeza de cartel, que no lo era solo de día, sino del festival entero, como confirmó la presencia masiva de un público apelotonadísimo en busca del nombre que justificaba por sí mismo todo el BBK. De una manera similar a lo que comentaba para los Kooks (con los que apenas comparten otra cosa que no sea la nacionalidad), la evolución de Radiohead desde algo como el OK Computer que no se puede identificar con otra cosa que no sea la perfección, sí, que resulta tremendamente personal, también, pero que, al mismo tiempo, lleva una etiqueta “indie rock” (o como queráis llamarlo) del tamaño del Bernabéu, hasta la electrónica marciana de Kid A constituyó un golpe de timón que no estaba causado por la necesidad comercial, sino por la necesidad creativa y desembocó en uno de los debates más encendidos de la historia reciente de la música, entre los que consideraban un error no mantener la fórmula que los había llevado a lo más alto y los que aplaudían la ilimitada brillantez creativa del conjunto.

Aunque a día de hoy ese debate ya esté más que cerrado y los que en su día renegaron de Kid A hayan entrado en el programa de testigos protegidos, dotados de una nueva identidad para escapar del bochorno absoluto, la evolución de Yorke y compañía continúa, reinventándose (el verbo mágico) trabajo tras trabajo y marcando una frontera clara entre sus discos considerados como obras maestras y los que lo serán en el futuro, lo que hace que los Radiohead de 2012 apenas tengan nada que ver con los que alcanzaron el olimpo de la música en los años noventa. Tanto es así, que sus dos primeros álbumes, Pablo Honey y The Bends, no contaron ni con una sola representante en el setlist (tampoco Creep, no, ni falta que hacía); mejor suerte corrió el OK Computer, del que se rescataron (verbo utilizado frecuentemente en estos casos, pero pleno aquí de sentido), ya en los bises, Karma Police y Paranoid Android, que, además de cómo dos de los mejores temas de un álbum inmejorable, sonaron ajenos al resto del repertorio, pero no por ello provocaron un delirio menos notable entre los presentes.

Radiohead

Radiohead

El resto de la hora y tres cuartos de concierto lo ocuparon, de mano, los dos últimos discos, The King of Limbs (Bloom para abrir, la brillantez de Morning Mr Magpie, Feral, Lotus Flower y Give up the Ghost, más la cara B The Daily Mail) e In Rainbows (15 Step, Bodysnatchers, Nude, Reckoner), para abrirse progresivamente al Hail to the Thief (Myxomatosis, The Gloaming, There there), al Amnesiac (Pyramid Song, I might be wrong) y, sobre todo, a un Kid A que, además de contar con su corte homónimo, cerró antes de primer y segundo bis con unas deliciosas versiones de Idioteque y Everything in its right Place, que el tiempo ha convertido en propuestas aún más radicales y orientadas a la electrónica, que dejan el debate y la controversia original en un puro chiste.

Genio y figura en escena, Yorke, a ratos de pie, a ratos intimista (palabra cuya definición de la RAE es “sentado al piano”), acompañaba los momentos en los que no le tocaba cantar de bailes llegados desde los abismos del delirio, así como alguna pausa entre canciones para sacarse de la manga un discurso no demasiado hilado sobre lo mucho que nos robaban los bancos. Bueno. En resumen: ¿quién quiere a Creep o al OK Computer cuando tiene delante a Radiohead?

Por salud mental, acudamos de nuevo al contrapunto de nuestra segunda y más cabal opinión sobre el díptico Hebden-Yorke:

El nerviosismo iba creciendo en nuestros estómagos llenos de mariposillas conforme se acercaba el gran momento, tanto que algunos optamos por una cómoda explanada de césped para aguantar (como pudimos) a Four Tet. Sí, puede que la electrónica en directo no esté hecha para mí, pero el recital de cuarenta y cinco minutos de ritmo en loop con una pequeña variación aquí y dos toques allá no creo que sea para mucha gente. El error se hizo patente en cuanto se acercó el concierto de Radiohead: llenísimo total, imposible abandonar la cómoda explanada que ahora estaba llena de gente más a sus cosas que al conciertazo que los de Oxford se marcaron (y de no poca gente que se apresuró a pillar sitio para Vetusta Morla una hora antes de que empezasen…). Con una dosis justa de su último disco, grandes remembers en Karma Police o Pyramid Song  y golpes de efecto con los pelotazos de su anterior trabajo, In Rainbows, las casi dos horas se pasaron volando. Cuando después del bis llegó el gran final con Paranoid Android se sentía en el aire que estábamos ante el verdadero plato fuerte del día. Quizá supo a poco, quizá se habría agradecido un concierto tan mastodóntico como el de The Cure la noche anterior, pero bueno, así no acabamos tan empachados.

Empezaría explicando que no soy nada objetivo con Triángulo de amor bizarro, a los que considero una de las propuestas nacionales más estimulantes de lo que llevamos de siglo, lo que serviría de justificación para que mientras la verborrea entre canción y canción que me resulta sobrera en una amplia mayoría de las bandas me arranque una sonrisa aquí, ya sea cuando les da por lanzarle un viva a Bielsa (Marcelo, controvertido entrenador del Athletic de Bilbao) o cuando se meten sin que nadie los llame en conflictos políticos de los que salen con brillantez cagándose en el partido del gobierno.

Advertiría, digo, el sesgo de mis opiniones ante una banda que adoro, pero se trata, en realidad, de una polarización más que justificada merced al indiscutible derroche de molar que logran con hipérbatos como el insuperable “de Jesús el peinado tener” (El himno de la bala). Ante un público que se moría de ganas de petarlo, pasadas ya las 2 de la mañana (nada que ver con conciertos como el del Primavera Sound del año pasado, a la hora del té, donde todo el mundo hacía lo que podía, pero es difícil derrotar al monstruo de los horarios), además de la citada pista de apertura de su álbum de debut, cayó todo lo que tenía que sonar, lo que incluye hits de calado como El fantasma de la transición, del mismo álbum o De la monarquía a la criptocracia y Amigos del género humano, del segundo y, por el momento, último. Hasta que el tema que adelantaron, que ahora se titula «Follar», pero que en realidad no, como explicaba la locuaz Isabel, que también es cantante y bajista del grupo.

Ante todo este despliegue, solo pueden quedar como divertidas anécdotas que el sonido de la carpa en la que se llevó a cabo el concierto fuese desastroso, sin que se distinguiese apenas la voz, o que el concierto fuese un auténtico visto y no visto (como estaba programado, por otra parte). Ahora seguro que rabiabais mucho si pongo algo del estilo “Galicia calidade” para cerrar sobre estos coruñeses; pero estáis de suerte, porque no lo voy a hacer.

Triángulo de Ramón Pizarro

Triángulo de Ramón Pizarro

Para los más valientes a los que el día no hubiese saciado, todavía quedaba una ración de Vetusta Morla, solapada en su parte inicial y que venía a ser lo de siempre: Pucho controlando a las masas con su desconcertante batuta de incomprensibles hits. Pero gustan mucho, vaya si gustan.

Fotos: Musicsnapper & Tom Hagen, menos el fotomontaje memo, que es de Pero vistes bien.

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Optimus Alive

Festival Optimus Alive @ Passeio Marítimo de Algés (Oeiras, 15/07/12)

La organización del Optimus Alive se merece, más o menos, en torno a un 7,5 o un 8 como nota general. Baja del sobresaliente debido a un par de fallos que tuvieron en la última jornada, uno bastante gordo en el concierto del gran grupo del cartel, que hicieron que fuera con un poco de mala cara el domingo a Algés. Claro que, es difícil que eso dure en tu cabeza cuando sabes que estás a punto de ver a Thom Yorke y compañía en directo por primera vez en tu vida.

Optimus Alive

Entradas agotadas para este día. Lo dice todo, ¿no?

Como no podían hacer coincidir a ningún grupo con los poderosos ingleses, el Optimus Alive puso a grupos tan apetecibles como Metronomy o The Kills a partir, casi, de las dos de la madrugada. Además, el bueno de Miles Kane empezó su espectáculo a un hora tan temprada que pilló a casi todo el mundo todavía sacudiéndose la arena tras haber ido a la playa. Tras esta pequeña visión global de lo que me esperaba, os dejo con la última entrega de las tres crónicas sobre el festival portugués:

Domingo, 15 de julio:

Palco Optimus
Radiohead
Caribou
The Kooks
Paus

Palco Heineken
Metronomy
The Kills
SBTRKT
Mazzy Star
The Maccabees
Warpaint
Miles Kane
Eli «Paperboy» Reed

Por el motivo que os acabo de poner, apenas si pude escuchar algún acorde del bueno de Miles Kane. El que actuó como telonero en el último concierto de los Arctic Monkeys en Madrid, utilizó la pantalla trasera del Palco Heineken para poner su nombre en blanco sobre fondo negro y dejar claro quien mandaba. Con Come Closer cerró un recital que, a juzgar por lo poco que le vi en las tablas, fue pura energía. El calor azotaba en ese momento, y Kane chorreaba sudor como pocos. Una pena no haber llegado antes, pero creo que las 18.10 horas es temprano para la última jornada (ya no digamos para los que quisieron ver a Eli «Paperboy» Reed, a las cinco).

La siguiente parada, obligatoria, eran The Kooks. Los británicos encandilaron a los muchos asistentes desde que comenzaron con Seaside, y también desde ese primer minuto comenzaron a notarse los fallos de sonido. La voz de Luke Pritchard no se escuchaba por momentos y, pese a sus idas y venidas por el Palco Optimus y al traje rosa de Hugh Harris, era complicado evadirse de ese ruido que a veces salía de los enormes altavoces. Pero lo importante es que, pese a todo, The Kooks se erigieron como uno de los mejores grupos de esta edición del evento de Oeiras, mezclando canciones de su nuevo disco, Junk Of The Heart, junto con temas de sus anteriores trabajos. She Moves In Her Own Way y Naïve hicieron enloquecer a los asistentes (entre los que me incluyo), al tiempo que Pritchard no paraba de decir «obrigado» cada dos por tres.

The Kooks

Cómo molaba esa guitarra.

Aplaudiendo todavía al genial cantante y compañía, tocaba darse la vuelta mientras lo escuchabas gritar «you guys are awesome!» para llegar a tiempo a algo de The Maccabees. Y vaya si llegué, Love You Better y Pelican irrumpieron en mis oídos haciéndome moverme como pocas veces. Al igual que me pasó con Awolnation el día anterior, el grupo liderado por Orlando Weeks me sorprendió gratamente. Lo del último tema de su setlist, fue simplemente increíble. Como era de esperar, su último disco, Given to the Wild, tuvo mucha presencia.

Pero Mazzy Star, como pondría en los subtitulos de Little Britain, fue «harina de otro costal». Con una copa de vete tu a saber qué en la mano, una pequeña bandejita para dejarla, sonidos de un tren que pasa de largo casi entre canción y canción e imágenes «relajantes» en las pantallas, la buena de Hope Sandoval sacó a relucir su mejor voz para cautivar a los asistentes. Transformó la energía del grupo que la precedió en pura tranquilidad. She Hangs Brightly y Lay Myself Down fueron dos temas que gustaron mucho a los asistentes, pero ninguna como la gran Fade Into You. Pero claro, tocar antes que Radiohead tiene sus problemas. Y es que tan pronto tocaron ese éxito, buena parte del público comenzó a desfilar hacia el Palco Optimus para presenciar el gran concierto. Una pena, porque Mazzy Star se merecía un aplauso final más multitudinario.

Mazzy Star

Todo elegancia, la Hope Sandoval.

Y en realidad, los que se fueron hicieron bien. Eso sí, pero solo por culpa de la organización. Como comenté en la introducción, en el recital de Radiohead hubo un fallo difícil de perdonar. Y es que, con cada actuación, las tres pantallas gigantes (dos a los lados del escenario, una en medio de la pista y, en el caso del Palco Heineken, una detrás de la banda de turno) retransmitían en directo los movimientos de los guitarristas, cantantes, teclistas, bajistas, baterías y, en resumen, de todo lo que pasaba en el escenario. Creo que, con todas las entradas vendidas para ver Thom Yorke y los suyos, deberían haber permitido que los que estaban alejados (que éramos muchos) pudieran ver a la gente que estaba en el escenario. Sería lo normal. Pero no. Los británicos emplearon un juego de luces que incluía doce pantallas no muy grandes (seis arriba y seis abajo) en las que iban pasando imágenes de la cara, repito, solo la cara, de cada componente. Claro, para su juego de luces está muy bien. Pero si eso, lo trasladan a las dos pantallones de ambos lados del escenario y en la que ocupa el medio de la pista ofreces una imagen general del palco, el resultado es que muchísimas personas, como yo, tan «solo» pudimos oir la música. Por mucho que lo intentases, no podías llegar a ver nada con nitidez en ninguna de las pantallas. Y por mucho que te pusieras de puntillas o saltases, no alcanzabas a ver el pelo largo recogido en una coleta de Yorke. Un verdadero fallo, a mi juicio.

El otro «problema» del concierto de Radiohead, fue un poco el setlist elegido (que podéis ver más abajo). The King of Limbs no es el disco favorito para los fans de estos genios, y lo tocaron casi entero. Vale, es la novedad, se aguanta y mientras no llegan los hits pues puedes disfrutar igualmente, sobre todo con sus bailes con canciones como Lotus Flower o Bloom. Pero lo cierto es que sus éxitos se centraron en Paranoid Android, porque no aparecieron ni Creep, ni Karma Police, ni No Surprises. Creo que fue un concierto para verdaderos fans, de esos que da igual lo que hagan sus ídolos, porque les va a gustar. Hay algo innegable, fue un conciertazo a nivel técnico, porque nadie duda de que son muy buenos. Y en esta ocasión, no hubo fallos de sonido que impidieran disfrutar auditivamente de Thom Yorke y sus compañeros, pero sí que eché en falta alguna canción pese a que también tocaron I Might Be Wrong o Everything In Its Right Place. Pero claro, pasa un poco como con The Cure. Tienen licencia para hacer lo que les dé la gana.

[toggle title=»Setlist de Radiohead (Pulsa para ver)»]

Bloom
15 Step
Morning Mr. Magpie
Staircase
Weird Fishes/Arpeggi
The Gloaming
Separator
Pyramid Song
I Might Be Wrong
Climbing Up the Walls
Nude
Exit Music
Lotus Flower
(con la intro de «Sun»)
There There
Feral
Bodysnatchers

Encore:
Give Up the Ghost
Reckoner
Lucky
Paranoid Android

Encore 2:
Everything In Its Right Place
(con la intro de «The One I Love»)
Idioteque

Encore 3:
Street Spirit (Fade Out)

[/toggle]

Radiohead

Sí, ¡bailó!

Por mucho que me gustase ver a The Kills y a Metronomy, el Sr. Tanaka es inflexible y al día siguiente tocaban cinco horas de viaje en coche para llegar a trabajar. Como indiqué al principio, ambos tocaban a partir de las dos de la madrugada, por lo que entre eso y el cansancio acumulado, no se pudo hacer nada más que desfilar para casa.

Como en los días previos, os dejamos con la genial galería que podemos encontrar en el Facebook de Optimus, pero en este caso no podemos dejaros un vídeo resumen, porque todavía no ha salido. Pero bueno, con las fechas para 2013 ya confirmadas (al igual que del Bilbao BBK Live, FIB, Primavera Sound y Optimus Primavera Sound), solo queda esperar a ver con qué nos deleita el próximo verano un festival que presume de tener «el mejor cartel siempre».

Recordad que podéis ver las crónicas de los otros días aquí abajo.

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